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Lee Ranaldo - Between the Times and the Tides

El mundo de la guitarra eléctrica bien podría ser dividido entre quienes encarnan la figura de los héroes (Jimmy Page, Hendrix, Van Halen o Kirk Hammet, etc.), y aquellos que se sitúan en las antípodas como anti héroes (Lou Reed, Johnny Ramone, Robert Smith o Kurt Cobain). Sin duda alguna, la disonancia guitarrera de Sonic Youth pertenece a esta última categoría, y el 50% del bombardeo sonoro es gracias a los desplantes con que Lee Ranaldo abusa de sus Jazzmasters y Gibson Les Pauls. -- Marvin

A pesar de sentirse sumamente optimista en cuanto al futuro se refiere, Lee Ranaldo, guitarrista de la legendaria banda vanguardista neoyorkina Sonic Youth, dejó algunas frases que pueden interpretarse de manera positiva en cuanto al futuro de su banda cuando charló con la revista RS:

“Todas las bandas llegan a su final. Hemos estado juntos más tiempo del que cualquiera de nosotros jamás imaginó y mayormente ha sido un recorrido muy agradable. Todavía hay un montón de cosas que vamos a seguir haciendo. Hay toneladas y toneladas de proyectos de archivo y cosas por el estilo que aún están en marcha, así que hay muchas maneras en las que seguiremos estamos atados el uno al otro en el futuro, tanto a nivel musical como de otras maneras. Felizmente, en este momento, siento que el futuro debe sigue su curso y creo que estoy un poco agradecido de tener este otro proyecto que resultó de por sí.”


El “otro proyecto” a que se refiere Ranaldo es su primer álbum como solista, Between the Times and the Tides, en el que participaron Steve Shelley, Jim O'Rourke, Nels Cline, Alan Licht, Irwin Menkin y John Medeski. --GibsonGuitar.es

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Wilco - The Whole Love


If you’ve ever found Jeff Tweedy’s lyrics inscrutable, consider this: When he was writing “I Might,” the first single off Wilco’s new effort, The Whole Love, the enigmatic frontman started without any words at all. “I would grunt and chant, then listen until they sounded like words. continue→
It’s really dis-associated,” he says. (As evidence: “The Magna Carta’s / On a Slim Jim blood / Brutha!”)

On the other hand, Tweedy is heart-wrenchingly direct on “One Sunday Morning (Song for Jane Smiley’s Boyfriend),” the album’s sadly lovely 12-minute finale, which describes a man’s relief at the death of his religiously condemnatory father. “Now he’s going to know he was wrong and that there is an only loving God,” Tweedy explains.

In a way, The Whole Love, due out September 27, itself is an act of faith. Wilco’s eighth studio release is coming out on the band’s own newly formed label, dBpm Records—a major departure from its predecessors, which were all on major labels. The group sounds emboldened by the move, embellishing Tweedy’s songs with deft, adventuresome accompaniment that reflects the Chicago sextet’s trust in one another’s abilities.

Wilco’s contract with their previous label, Nonesuch Records, concluded with the release of 2009’s Wilco (The Album), which has sold more than 270,000 U.S. copies to date, a solid performance at a time when illegal file sharing has decimated record sales. However, disappointed with the offers they were receiving and Nonesuch’s lack of engagement, the band members decided to take matters into their own hands. “Over the years, we’ve worked toward being more and more self-sufficient and less dependent on the labels,” Tweedy says, sitting at the kitchen table of the band’s loft recording studio and rehearsal space in the Irving Park neighborhood. “We’re doing the same thing we’ve done for a long time, which is making a record we like and putting it out into the world."

“There may be an added level of pressure on our management, but from our perspective the pressure is really off,” he adds. In fact, not having to share revenues with a label means the band will make more money even if sales for The Whole Love fall short of previous efforts. (Wilco’s sales typically average around 550,000 per album worldwide—with the exception of Yankee Hotel Foxtrot, which, boosted by a media frenzy over record label woes, reached 890,000.)

Wilco took advantage of an extended break from touring to record The Whole Love on and off over a period of about a year, beginning in the summer of 2010. In a first for the group, all recording was done in their loft, an instrument-crammed space that would make a collector’s mouth water. Guitars stand upright in neat rows and instrument cases are piled to the ceiling. One corner houses a massive soundboard, another a drum kit. In this environment, the group worked out the arrangements for Tweedy’s songs. “Everybody has a part of the process that’s their chance to put their two cents in,” Tweedy says. “What’s unusual is the level of trust that everyone’s going to add something cool.”

That trust has been forged by years of playing and traveling together. Tweedy points out that the current version of the band has been together almost as long as all of the prior incarnations combined: Wilco formed in 1994 and had a revolving-door membership until the present lineup coalesced in 2004. (The 44-year-old frontman and the bassist John Stirratt are the only remaining original members.) “It’s liberating not having to worry about all the things you need to worry about when you’re learning to play together,” Tweedy says. “Everybody was able to play to their strengths and contribute to what we’re making without a lot of baggage.”

For example, keyboard player Mikael Jorgensen suggested the band extend the experimental dance-rock groove of the opening track, “Art of Almost,” which led to Nels Cline’s nearly two and a half minutes of firestorm guitar. (See chart.) Multi-instrumentalist Pat Sansone, who coproduced The Whole Love with Tweedy, asked if he could add a string arrangement to the country-folk ballad “Black Moon” after the song was seemingly finished, with gorgeous results.

Those songs reflect the breadth of styles that has marked the band’s music since its 1996 sophomore release, Being There. While previous records largely emphasized one genre or another, The Whole Love mixes them together, sometimes within a song. The music ranges across jangle pop (the title track), garage rock (“Standing O”), keyboard-drenched balladry (“Sunloathe”), and even jazz (“Capital City”). “These are all things we’ve carved out that we’re good at,” Tweedy says. Kevin McKeough

Throughout the record, Wilco sounds assured and relaxed, from the blazing guitar decrescendo at the end of “Born Alone” to the graceful flourishes of “One Sunday Morning.”
“It feels fresh to me,” Tweedy says. “It sounds like Wilco.”


Si alguna vez has encontrado inescrutables las letras de Tweedy, considera lo siguiente: Cuando estaba escribiendo “I Might”, el primer sencillo de lo nuevo de Wilco, The Whole Love, el enigmático cantante comenzó sin palabra alguna. "Gruño y canto, hasta que suenen como letras. Es realmente muy disociado".
Como evidencia: “The Magna Carta’s / On a Slim Jim blood / Brutha!”

Por otro lado, es desgarradoramente directo en “One Sunday Morning (Song for Jane Smiley’s Boyfriend),” del tristemente hermoso final del álbum (de 12'!), que describe el alivio de un hombre, en la muerte de su padre y su religiosa condenatoria. "Ahora él va a saber que estaba equivocado y que no hay solo un dios amoroso", explica Tweedy.

En cierto modo, The Whole Love, es en sí mismo un acto de fé. El octavo álbum de estudio de Wilco saldrá el 27 de septiembre a través del recién formado sello de la banda, dBpm Records, a diferencia de sus predecesores, todos de importantes sellos discográficos.

El grupo suena animado por el movimiento, embelleciendo las canciones de Tweedy con agilidad, con acompañamientos aventureros que reflejan la confianza en las habilidades de cada uno de los miembros del sexteto de Chicago.

El contrato de Wilco con Nonesuch Records, concluyó con el lanzamiento en 2009 de Wilco (The Album), que ha vendido más de 270.000 copias en USA hasta la fecha, una sólida actuación en un momento en que el intercambio de archivos ilegales ha diezmado las ventas de discos. Sin embargo, decepcionados con las ofertas recibidas y la falta de compromiso de Nonesuch, los miembros de la banda decidieron tomar el asunto en sus propias manos. "Con los años, hemos trabajado para ser más y más autosuficientes y menos dependientes de los sellos", dice Tweedy. "Estamos haciendo lo mismo que hemos hecho durante mucho tiempo, que es hacer un disco que nos gusta y ponerlo fuera en el mundo."

"Puede haber un mayor nivel de presión sobre nuestra gestión, pero desde nuestra perspectiva, la presión está realmente fuera", añade. De hecho, no tener que compartir los ingresos con una etiqueta, significa que la banda va a ganar más dinero, incluso si las ventas no están a la altura de sus anteriores. (Las ventas de Wilco promedian alrededor de las 550.000 copias por álbum en todo el mundo, con la excepción de Yankee Hotel Foxtrot, disparado por problemas del sello)

Por primera vez en el grupo, todas las grabaciones que se hicieron en su propio loft, un espacio abarrotado de instrumentos que harían a un coleccionista babearse. En este entorno, el grupo trabajó sobre arreglos de las canciones de Tweedy.: "Todo el mundo tiene parte en el proceso, y oportunidad de poner su granito de arena". "Lo que es inusual es el nivel de confianza para que todos añadan algo fresco."

Esa confianza ha sido forjada por años de tocar y viajar juntos. Tweedy señala que la formación actual de la banda ha estado junta casi tanto como todas las encarnaciones anteriores combinados. Wilco se formó en 1994 y contaba con una puerta giratoria hasta la actual formación desde 2004. Jeff y el bajista John Stirratt son los únicos miembros originales que quedan. "Es muy liberador no tener que preocuparse de todas las cosas de cuando estás aprendiendo a tocar con alguién más, y sin un montón de equipaje", dice Tweedy.



Por ejemplo, el teclista Mikael Jorgensen sugirió extender el dance-rock-groove experimental de la canción de apertura, "Art Of Almost", que conduce Nels Cline por cerca de dos minutos y medio de firestorm guitar. El multi-instrumentista Pat Sansone, quien ha co-producido con Tweedy, sugirió agregar un arreglo de cuerdas a la balada country-folk "Black Moon", con magníficos resultados.

Esas canciones reflejan la amplitud de estilos que han marcado la música de la banda desde su segundo lanzamiento de 1996, Being There. Mientras que en registros anteriores hacían hincapié en un género u otro, en The Whole Love se combinan, a veces, en una misma canción. La música se extiende a través del jangle pop, garage rock de "Standing O", el teclado empapado de baladas de "Sunloathe", e incluso el jazz de "Capitol City".

A lo largo del disco, Wilco parece seguro y relajado, de la guitarra llameante en decrescendo de "Born Alone", a los elegantes adornos de "One Sunday Morning".
"Se siente fresco para mí", dice Tweedy. "Suena como Wilco".

Kevin McKeough

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The Nels Cline Singers - Instrumentals



El guitarrista Nels Cline nombra a su nuevo trío The Nels Cline Singers a pesar de que no hay cantantes en la banda. Y nombra el álbum, Instrumentals ... bueno, porque no hay cantantes en la banda. Estos Singers cuentan con las proteicas habilidades musicales de Devin Hoff en contrabajo, y Scott Amendola en la batería y electrónica. Luego por supuesto, el increíble trabajo de Nels Cline, que ha inspirado a Jazz Times a llamarlo "el guitarrista más peligroso del mundo ".

Reviews:
En voz muy baja - o no tan silencioso, Nels Cline se ha convertido en el príncipe heredero de la guitarra de vanguardia. Su constancia en conciertos, grabaciones y su espíritu inquebrantable le han convertido en el líder de un género que, por su propia naturaleza, está condenado a andar por las afueras del negocio de la música. Ellos se lo pierden. Sobre "Instrumentals", Cline deambula libremente en el formato guitarra, bajo, batería que le permite hacer lo suyo: extraños loops, disonantes notas fragmentadas, speed metal rave-ups, y una killer-bluesy-excursion en “Lowered Boom”.
--Darrin Fox
Guitar Player Magazine


El guitarrista californiano describe Instrumentals, como “powerjazzrockfreepsychedelicate instrumental music”. Este es un power trío de los viejos tiempos: altamente electrificadas guitarras, bajo, y batería, la banda de ensueño de cada guitar shop. (Los "Singers" no existen. Sólo es una referencia irónica, explica Cline, "a todos los grupos de easy-listening de los años 60.") En efecto, los cantantes de Nels Cline trazan una línea desde The Jimi Hendrix Experience a Triumph y luego a Bill Frisell y Prime Time.

El rango del trío es ciertamente impresionante. De hecho, los nueve originales son absolutamente diferentes. Más clásico, más brusco, scale-obsessed lines en caída libre en, “A Mug Like Mine”. Sin embargo, Cline ha tomado un gran cuidado con muchas de estas piezas. El tema inicial se transforma en secundario, y los solos se convierten en vigorosas improvisaciones colectivas.
--Greg Buium
Downbeat

Read the Original Here
Guitarist Nels Cline calls his new trio The Nels Cline Singers even though there are no singers in the band. He calls the album, Instrumentals... well, because there are no singers in the band. These Singers feature the protean musical skills of Devin Hoff on contrabass, and Scott Amendola on drums and electronics. Then of course there's Nels' amazing guitar work, which has inspired Jazz Times to call him, "The world's most dangerous guitarist." For more information go to the Spotlight on the home page. For a taste, go to CryptoRadio by clicking on the buttons to your right..



Reviews

Very quietly – or not so quietly, Nels Cline has become the crown prince of avant-garde guitar. His constant gigging, recording and undying spirit have made him the leader of a genre that, by its very nature, is doomed to ride the outskirts of the music biz. Their loss. On Instrumentals, Cline roams freely in the guitar, bass and drums format that allows him to fully do his thing: freaky looping, dissonant shard of notes, speed metal rave-ups, and a killer bluesy excursion on the tune “Lowered Boom.” Hell, with a list like that, you’re probably asking yourself, “What’s not to like?” My sentiments exactly.
Darrin Fox
Guitar Player Magazine [May, 2002]
This inscrutably titled disk features guitarist Cline's new power trio, with Devin Hoff on contrabass and Scott Amendola on drums and percussion (as well as loops, live effects and processing). There are no singers, and no vocals. Other guitarists on the scene might trump Cline with a single defining attribute - funkier, flashier, more lyrical, whatever. But I can't think of anyone right now who covers more musical ground than Cline, or who covers it half as well. You can hear everyone from Jim Hall to Sonny Sharrock here, depending upon the tune or the passage. In fact, Cline showcases so many different moods and styles that the initial effect can be a little disorienting. You have him pegged as one thing, and then he comes at you from a new direction. However, Cline is not just a musical chameleon. He always surrounds himself with strong players, and gives them ample opportunity to display their skills. This trio is fully interactive (no mere time-keepers here), and the two other members maintain a running dialogue with Cline, echoing, reinforcing and commenting on his lines. Hoff, in particular, often figures prominently on bowed bass. The solid group dynamic gives the music a continuity and cohesion beneath all the surface variation. On Instrumentals, Cline himself often favours a thick, somewhat overdriven sound, tending toward dirty or even positively filthy (as on "Lowered Boom," a truly hardcore electric blues). The opening track, "A Mug like Mine," teases a simple melody line almost to the point of obsession, in much the same way that John Coltrane played with all the possibilities of a simple riff or phrase in his later work. (On Cline's remake of Coltrane's Interstellar Space with drummer Gregg Bendian, he proved himself to be a superb Coltrane interpreter.) Cline also understands the visceral impact of a good strum, and has added some thrash elements to his musical vocabulary. (The relentless "Cause for Concern" sounds like a synthesis of Sonic Youth and the Mahavishnu Orchestra). That having been said, Cline is hardly predictable, and he can certainly play pretty for the people when he has a mind to. "Lucia," which follows the greasy "Lowered Boom," is so spare and understated as to be well nigh invisible at first, and has a wistful minimalism very reminiscent of Jim Hall. The CD's closing number, "Slipped Away," is reverbed and ruminative, bringing to mind the work of Ry Cooder and Bill Frisell. And while "Ghost of the Piñata," is uptempo, Cline's twelve-string chimes and rings with crystalline clarity. Every track on this CD is a winner, and with a recording as fine as this one, Cline is identifying himself as a major force in the world of electric guitar.
Bill Tilland
BBCi [April 17,2002]
Jazz-rock fusion, freely improvised tunes and rock with a hard and fast edge, the Nels Cline Singers traverse sparse, brooding pieces, touching contemplative melodies and overwhelming, almost punk, sonic bombardments with Instrumentals. Instrumentals is just that, with Devin Hoff on upright bass, Scott Amendola on percussion and some very artfully put together loops and effects, not to mention Nels Cline's inspired yet precise guitar playing. Though there are only three members in this band, the Singers sound like a much larger ensemble. A songs like "Harbor Child" is a solitary stroll along a waterfront early in the morning, while "Cause for Concern" is a heart pounding run from a powder keg of trouble. Better still, the raunchy "Lowered Boom," with its swaggering rhythms and hormone-driven guitar work, is a musical trip to a New Orleans bordello with a pocket full of jack. The Nels Cline singers are solid musicians and Instrumentals displays a spectrum of directions radiated from a prism of talent tempered with flair.
I. Khider
Exclaim (Canada) [May, 2002]
If Instrumentals, The Nels Cline Singers’ debut, starts with a nasty bite, by the end, it’s all country grace and good manners. Cline wouldn’t have it any other way. The California guitarist calls Instrumentals “powerjazzrockfreepsychedelicate instrumental music.” Or we could just call it a throwback. This is an old-time power trio: highly electrified guitar, bass and drums, every guitar shop’s dream band. (The “Singers” don’t exist. It’s just a “wry reference,” Cline explains, “to all those easy-listening groups from the 60’s.”) Indeed, The Nels Cline Singers draw a line from The Jimi Hendrix Experience to Triumph and then on to Bill Frisell and Prime Time. The trio’s range is certainly impressive. Indeed, the nine originals are absolutely distinct. They include the classic, gruff, scale-obsessed lines in free fall (“A Mug Like Mine”) – think Tony Williams’ Lifetime. But Cline’s taken a great deal of care with many of these pieces. Initial themes morph into secondary themes, and solos are transformed into vigorous collective improvisations. And Cline makes use of the more attractive characteristics common to guitar-centric writing: from the images drawn by driving, muted chords to passages of lush, floating arpeggios. Pair this with an unusually sophisticated dynamic reach –often not a guitar trio’s strong suit – and a real drama develops. Ironically, the disc’s fundamental fault lies in its abundance. In a set that runs nearly 80 minutes, we’re wasted by the end. Disciplined editing would have brought greater power to the material. The other Singers, bassist Devin Hoff and drummer Scott Amendola, are a compact and loose combination. Hoff’s acoustic bass is a wonderful surprise: Filled with warmth (and regularly bowed), it’s an inspired and deft touch. Amendola is also a skillful tactician, cueing a clamor with cymbals or flattening his cohorts with a backbeat.
Greg Buium
Downbeat *** 1/2 [June, 2002]


o en Cryptogramophone
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Gregg Bendian & Nels Cline - Interstellar Space Revisited (The Music of John Coltrane)


Los álbumes tributo son cuestionables. Álbumes de covers, donde un álbum favorito es reinterpretado canción por canción, son francamente peligrosos. Covers de amados álbumes clásicos, a menos que su intención sea deconstruir (véase Sonic Youth, y su muy comentado pero nunca lanzado White Album) son casi suicidas. Y, sin embargo, el guitarrista Nels Cline y el batería Gregg Bendian llevan a cabo esta remake del último disco de John Coltrane. Sabiamente, Cline y Bendian no tratan de reproducir el disco original, o transcribir Coltrane y partes de Rashied Ali. En su lugar, utilizan el espíritu inquieto explorador del original como punto de partida, y el uso de estructuras de canciones como base para sus propias ideas. Incluso en la mayoría de fragmentaciones más noisiest, la búsqueda de Coltrane fue para embellecerlo, los gustos de Cline corren más en la línea a la Stratocaster, lo que significa que un montón de fans de Coltrane correrán de terror ante la muestra freakout y casi atonal en el corazón de "Leo". Y, sin embargo, en una escucha atenta que en el fondo, no está en absoluto tan lejos de la venerada original. A lo sumo, se trata de un objeto curioso, pero muy interesante para aficionados de Cline, tanto como de Coltrane.
Read the original Review Here
Tribute albums are iffy. Cover albums, where a favorite album is reinterpreted song by song, are downright dangerous. Cover albums of beloved classics, unless the intent is to deconstruct (see Sonic Youth's much-mooted but never-released cover of the Beatles' White Album) are pretty much suicidal. And yet, guitarist Nels Cline and drummer Gregg Bendian pull off this re-imagining of John Coltrane's final album, the sax-drums duet suite Interstellar Space. Wisely, Cline and Bendian don't try to replicate the original album, or to transcribe Coltrane and Rashied Ali's parts. Instead, they use the restless, exploratory spirit of the original as a jumping-off point, and use the structures of the tunes as the basis for their own ideas. Even at his most shredding, sheets-of-sound noisiest, Coltrane's search was for beauty; Cline's tastes run more towards the Stratocaster-in-a-garbage-disposal line, which means that a lot of Coltrane fans will run in terror from displays like the near-atonal freakout at the heart of "Leo." And yet, careful listening shows that at heart, Interstellar Space Revisited (The Music of John Coltrane) isn't that far removed from the revered original at all. At best, this is a curio, but it's an interesting one for Cline and Coltrane fans alike.

o en All Music
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Video

Wilco - Wilco (The Album)


El séptimo disco de estudio de Wilco es el triunfo de una decidida simplicidad de parte de una banda que se pasó gran parte de la década huyéndole a la obviedad. El título lo dice todo. También el primer tema, "Wilco (The Song)", con sus vibrantes guitarras y la seguridad que muestra su cantante Jeff Tweedy –que lo canta como si fuera una charla íntima en la cama– de que su combo es un buen remedio para todo lo que te aqueje:
"¿Estás chapoteando en la depresión? / ¿Alguien te está retorciendo un puñal clavado en la espalda? Wilco va a amarte, baby".
En ocasiones, Wilco (The Album) suena como si aquella estética hiriente y aquel impresionismo críptico de Yankee Hotel Foxtrot (2002) nunca hubieran sucedido. La luminosidad George Harrison-años-70 de "You Never Know" y el repiqueteo countryrock de "Sonny Feeling" están más cerca de su sorpresivo debut A.M. (1995).

Esa claridad tiene un precio. El miedo, el fracaso y la violencia de las letras, así como el suavemente atormentado cantar de Tweedy, están tan perfectamente definidos como los adornos barroco zombies de "Deeper Down" y el dulce enredo sexual de voces en "You and I", un dúo entre Tweedy y la cantante canadiense Feist. Y hay, literalmente, sangre salpicada por todo el espeso tartamudeo de guitarra garage de "Bull Black Nova": "Está en mi pelo / está en mi ropa", canta Tweedy como un mantra de culpa en aumento. Pero lo que es más sorprendente de toda esta compostura es la elegancia y rebeldía que guarda dentro. "One Wing" es un amplio sufrimiento con un estribillo muy pegadizo y guitarras que loopean y barren con todo. Y la feroz y repetida devoción de "I’ll Fight" se te viene encima con el mismo insistente empuje minimalista de "I Want You" de Bob Dylan. Si en las radios de fórmula hubiese lugar para el rock, "I’ll Fight" podría ser el gran hit de Wilco. En cambio, es apenas otra gran manera de decirte que te aman. David Fricke
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Nels Cline & Devin Sarno - Rise Pumpkin Rise



CRIB dronemeister Devin Sarno and me doing what we do best: raising some sonic dust! Never should have done this on vinyl ('cause it sounds pretty wimpy and crackly), but what the hell? You have to own it anyway. (Note the obscure Guv'ner reference.)
Nels Cline
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Nels Cline + Devin Sarno - the wulf from ZF FILMS on Vimeo.

Banyan - Anytime At All


Banyan es una banda art rock / alternativo influencias de heavy jazz, funk, y punk.

El líder y co-fundador es Stephen Perkins, primer batería de Jane's Addiction , y Porno for Pyros. Fue co-fundador del grupo con David Turín. Los miembros principales de la banda son Nels Cline en guitarra, Willie Waldman en trompeta y Mike Watt en bajo, Watt también canta en algunas canciones.
Players
* Stephen Perkins - Drums & Percussion
* Willie Waldman - Trumpet (tracks 1-3, 6, 8, 9, 11-13)
* Rob Wasserman - Upright Bass (1-3, 8, 12)
* Dave Aron - Clarinet, programming (1, 2, 4, 9, 12)
* Martyn LeNoble - Bass (1)
* Flea - Bass (5)
* Mike Watt - Bass (6, 9, 11, 13)
* Clint Wagner - Guitar (1-3, 12)
* Patrick Butler - Guitar (4, 5)
* John Frusciante - Guitar (5, 6)
* Jason Burke - Guitar (8)
* Nels Cline - Guitar (9, 13)
* Buckethead - Guitar (10, 11)
* Ross Rice - Keyboards (1-3, 12)
* Stafford Floyd - Keyboards (4, 12, 13)
* Bad Azz - Vocals (3)
* Joey Klaparda - Vocals (6)
* Cindy Juarez Perkins - Vocals (8)
* Tommy D. - Programming (8)
* Michael Mattioli - Saxophone (2)
* Leo Chelyapov - Clarinet (13)
* Tom Lemke - Sound EFX (8, 11)

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Thurston Moore & Nels Cline - Unitarian Meeting House


A short post before work today. fans of these two guitarists should check this show out. For the love of Monchichi.....

Thurston Moore with Nels Cline - Unitarian Meetinghouse, Amherst Mass August 16th, 1996

I also firmly believe that I was at this show. I saw Thurston play at the Unitarian Meeting House several times from 1995-2000, yet I can't pinpoint if Nels was there or not (it's kind of a crapshoot, because I had no idea who Nels was until his association with Wilco circa 2004). Ghost of Electricity
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Wilco - Sky Blue Sky


Sky Blue Sky fue recibido con frialdad por parte de muchas publicaciones anglosajonas sobre rock. ¿Por qué? Bueno, el motivo principal está bastante claro: después de dos trabajos de quiebre dentro de sus propios stándares, refrescantes dentro del panorama del rock americano post-2000, llenos de capas y capas de sonidos y ruidos y mucha post-producción, los Wilco se desnudaron completamente. Poca experimentación y muchas -como se suele decir- “raíces”, se perciben en un álbum que, según declaraciones del propio conjunto, fue fuertemente influido por los Beatles, los Rolling Stones y los Beach Boys.

Ponerse a enumerar dónde se percibe mejor cada influencia y demás cuestiones me parece aburrido, inútil y, en definitiva, una forma de caer en el juego posmoderno de los mismos periodistas que patean a Sky Blue Sky porque -no lo dicen con estas palabras- no es lo suficientemente rebuscado como para que se pueda debatir durante horas si tal pasaje está más influenciado por Can, por Big Star o por Pavement. Por lo pronto, tal vez uno de los aspectos más interesantes del disco es que difícilmente puedan señalarse influencias concretas (ellos lo hacen, claro, pero refiriéndose al proceso creativo y no necesariamente al producto final), sino que lo que está siempre presente es un aire a música -si me preguntan a mí, en particular americana- de fines de los 60s y comienzos de los 70s.

Pero, reitero, Sky Blue Sky no remite a nada en especial: acá hay algo que suena un poco a folk moderno, algo que suena un poco a rock sureño, algo que suena un poco a ese espectro poco definido de canción pop/rock relativamente radial de los 70s, algo que suena un poco a Grateful Dead, y no más que eso. Lo que sí, las canciones siempre suenan a Wilco, aunque más al de Being There, Summerteeth o los dos discos grabados junto a Billy Bragg, que al de Yankee Hotel Foxtrot o A Ghost Is Born.

Ya no hay en los arreglos una necesidad imperiosa de poner al frente todos los detalles ocurrentes, todos los efectos sonoros, toda la parafernalia multiinstrumental que, por momentos, terminaba tornándose un poco obvia. Por el contrario, la diversidad sonora sigue estando presente, pero de manera más sutil. En Sky Blue Sky hay una variedad importante de órganos, pianos y guitarras; la diferencia es que están camuflados para que contribuyan a construir las canciones, pero que no las opaquen. Cohabitan melodías hermosas, un sonido limpio (como el sky blue sky; para más de uno tal vez demasiado pulcro), cortes difíciles de prever -que nunca dominan, siempre se expresan como una extensión natural de la columna compositiva-, y un carácter íntimo y personal que hizo que varios definan al álbum como lo más cercano a uno solista de Jeff Tweedy que grabó la banda hasta el momento.

A mi entender, este giro -bastante radical, sí- de Wilco, no solo es honesto y favorable, sino que me parece un símbolo de madurez y coraje. No es fácil desprenderse de tanto maquillaje. Hay que confiar en que en el camino no se va a perder lo importante; hay que confiar en que lo verdaderamente valioso está en la base y no en la superficie. Y, me da la impresión, a Wilco la jugada le salió más que bien. Pequeños Discos Rojos en una Caja Negra
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The Nels Cline Singers - Draw Breath


Que el versátil guitarrista Nels Cline sea el flamante nuevo integrante de Wilco, es sólo un pequeño dato en su inmensa trayectoria, que ha cruzado sin prejuicios los límites estilísticos del jazz, el rock, la experimentación y la música de vanguardia. Desde sus inicios a fines de los 70, Cline ha estado relacionado con grandes del jazz actual como Charlie Haden, Gregg Bendian, Wadada Leo Smith y Tim Berne, entre otros.

Pero no sólo eso, el rock también ha sido una constante fuente de inspiración para su trabajo, participando con lumbreras de la música indie como Thurston Moore de Sonic Youth y en bandas como Geraldine Fibbers junto a Carla Bozulich; el proyecto jazz-punk Banyan con Mike Watt de Minutemen y Stephen Perkins de Jane’s Addiction y los mencionados Wilco, donde debutó en el celebrado álbum 2007, “Sky Blue Sky”.

Esto sin contar su obra solista que comenzó a mediados de los 80, su labor como músico de sesión donde ha trabajado en más de cien discos de jazz, pop, rock, country y géneros experimentales, su banda Nels Cline Trio, sus colaboraciones con la arpista Zeena Parkins y su participación en el ensamble de improvisación microtonal Acoustic Guitar Trio junto a Jim McAuley y el recientemente fallecido, Rod Poole.

De este modo, Cline puede compararse, por su amplio eclecticismo musical, con un extenso abanico de guitarristas, donde no sería un error nombrar a Fred Frith, Mike Stern, Bill Frisell, Marc Ribot, Lee Ranaldo y Eliott Sharp. Justamente con este último, Cline editó a mediados de enero de este año el disco, “Duo Milano”.

Como pueden ver un currículo bastante abultado, que se refleja plenamente y se resume de excelente forma, en este tercer disco de su más reciente y personal aventura musical, The Nels Cline Singers. “Draw Breath” está compuesto por nueve composiciones instrumentales de gran jerarquía, donde Cline se pasea con una envidiable soltura técnica y estética por el jazz de avanzada, el rock en todo su desenfreno, el sonido acústico y la música contemporánea experimental, todo entendido bajo el prisma artístico único del guitarrista.

Con el baterista Scott Amendola, el bajista Devin Hoff y el protagonista en guitarra eléctrica y acústica y efectos electrónicos, el disco nos ofrece una apuesta musical compleja, diversa y por donde se le mire, apasionante. El álbum abre con el jazz meditativo, casi minimalista, de “Caved-In Heart Blues”, para seguir con todo el swing endemoniado de “Attempted”, con el trío fusionando todo su talento con solos para cada uno. Cline solea inspirado hasta decir basta. Si parte con un punteo más menos tradicional de jazz, al medio del tema la guitarra llega a extremos noise indecibles y por su parte, Hoff se luce con una sección para doble bajo notable. Lo mismo para Amendola que además de sus solos, sirve de gran base para los viajes instrumentales de los cuerdistas.

El rock potente y directo, con un riff para despertar a los moribundos, llega con “Confection”, para luego pasar a la experimentación de 16 minutos “An Evening At Pops’”. Un tema donde Cline demuestra que no sólo es un virtuoso, sino que también un explorador musical desprejuiciado, que nada tiene que envidiarles a los autores más valorados de su generación.

El respiro necesario en medio de tanta densidad, llega con la cristalina y esperanzadora melodía de “The Angel of Angels” y la hermosa pieza acústica, muy en la línea de un guitarrista como John McLaughlin, “Recognize I”. Los 15 minutos de “Mixed Message” retoman la senda jazzística, con esos tiempos hiperquinéticos y punteos saltones, que al igual que en “Attemped”, se vuelve segundo a segundo más experimental, para llegar a una especie de deconstrucción de la misma y concluir con un gran final lleno de expresividad y locura. “Recognize II”, es obviamente otra emotiva pieza acústica, que da el paso para el cierre con la más minimalista y sónica, “Squirrel Of God”, con un final inesperado casi angelical.

Una propuesta heterogénea pero nunca dispersa, con un Cline despachándose uno de los discos más interesantes e intensos de la música instrumental de 2007. De pasada, demuestra que un músico del siglo XXI, puede –y debe- tomar para sí las más distintas tendencias musicales, hacerlas propias, reinterpretarlas y con esa base, crear una nueva visión musical acorde con el tremendo desarrollo que ha sufrido este arte en las últimas décadas. Escuchen este disco con tranquilidad, que no me cabe duda, se llevarán una más que grata sorpresa.

Héctor Aravena A.-
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Acoustic Guitar Trio - Acoustic Guitar Trio

No es un nombre imaginativo, pero sí un registro imaginativo. Este trío de Rod Poole (acoustic guitar, bowed guitar), Nels Cline (acoustic guitar), y Jim McAuley (acoustic guitar) han producido un encantador e intrigante set de improvisaciones.

Grabado en Los Ángeles en el 2000, Incus Records se toma un tiempo para sacarlo, pero su venerable status como probablemente el primer sello independiente de 'run-musicos' en Gran Bretaña" les da una pequeña tregua. Y este lanzamiento, es la forma más accesible e intrínsecamente, muy hermosa, que muchos registros Incus.

Se inicia con cautela suficiente y algunas incursiones quejumbrosas, probando incursiones, pero Cline, McAuley, y Poole han tocado juntos en L.A. durante algún tiempo, y su empatía es rápidamente evidente (según Cline, que a veces hacen un acto de afinaciones antes de improvisar!) Cline, por supuesto, es uno de los grandes guitarristas en torno a este punto, un toque de luz a los 2000's.Poole era una pequeña joya, y McAuley es aparentemente un especialista en el Renacimiento y guitarra barroca clásica, pero sin esfuerzo, como en casa en esta compañia.

Es difícil elegir a los jugadores, aparte, a pesar de que se separan muy bien a través de la imagen estéreo, en caso de que haya tal cosa. En varios puntos, en realidad, recuerda las lecciones de artesanía de guitarra de Robert Fripp.

Lleno de sorpresas, este disco rara vez se queda inmóvil. Violento y brutal en algunos lugares, el trío de repente puede bloquear en patrones minimalistas imposibles, como en "MY You" o "Extinguished By Rain". Varias piezas de impulso hipnótico. Blues ocasionales se deslizan en forma incongruente, un flash corriendo en medio del zumbido de pulsos. A veces suena como un montón de hormigas decorando, otras veces como el interior de un reloj de péndulo, marcando y estrepitando cosas maravillosas.

El extraordinario final "Seventeen Step" es en efecto diecisiete minutos de largo, pero estos músicos son conscientes de cómo llenar un espacio creativo. Un registro detallado pone de relieve el sentido dinámico en la muestra.
Read Here The Original
Not an imaginative name, but an imaginative record. This trio of Rod Poole (acoustic guitar, bowed guitar), Nels Cline (acoustic guitars), and Jim McAuley (acoustic guitars) have produced a lovely, intriguing set of improvisations. If you're thinking you like improvised acoustic guitar trios as much as the next chap, but that you're not sure you could eat a whole one, think again.

Recorded in Los Angeles, 2000, it's taken a while for Incus to get this out, but their venerable status as probably "the first independent, musician - run record company in Britain" cuts them a little slack. That, and this release, which is way more accessible and intrinsically, well, lovely than many Incus records.

It starts cautiously enough with some querulous, probing incursions, but Cline, McAuley, and Poole have played together in LA for some time, and their empathy is quickly obvious (according to Cline, they sometimes make up tunings minutes before improvising!) Cline, of course, is one of great guitar players around at this point, 2000's The Inkling being a recent highlight. Poole's earlier Iasisalbum was a small gem, and McAuley is apparently a specialist in Renaissance and Baroque classical guitar, but effortlessly at home in this company.

It's difficult to pick the players apart, though they are separated nicely across the stereo image, should you have such a thing. At several points, it actually recalls one of Robert Fripp's Guitar Craft lessons, perhaps when our Bob pops out of the room to call Toyah in for her tea or something, and the class just strrreeettch out a little while the cat's away. The timbre is the same - several acoustics locking horns (though without the overgrown harpsichord sound Guitar Craft sometimes had, thank goodness) - and the improvised melodic approach is similar too.

Chock full of surprises, this record rarely sits still. Violent and brutal in places, the trio can suddenly lock into impossibly pretty minimalist patterns, as on "My You" or "Extinguished By Rain". Several long pieces build with mesmeric momentum. The players rumbling, sawing, worrying away. The occasional bluesy slides slips in incongruously, a dashing flash of colour amidst buzzing drone-like pulses. Sometimes it sounds like a bunch of ants decorating; other times like the inside of a grandfather clock, ticking and clanging. Wonderful stuff.

The final, extraordinary "Seventeen Step" is indeed seventeen minutes long, but these musicians are aware of how to fill a space creatively. A detailed recording highlights the dynamic sense on show here, and an hour scoots by in no time.

It ends perfectly, with a satisfyingly decisive, koto-like twang.

o en BBC.co.uk, writen by Dan Hill

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Mike Watt - Ball-Hog or Tugboat?


*debut solista de Mike Watt con colaboraciones de algunos amigos (tiene pocos por lo visto), llamado por el mismo "The Wrestling Album", debido a las varias alineaciones que "entran al ring con él" * Mike Watt - Bass, Lead Vocals, Background Vocals, Spoken Word
* Dave Grohl - Drums, Lap Steel,
* Nels Cline - Guitar, Slide Guitar, Lead Guitar, Nylon Guitar
* Eddie Vedder - Guitar, Lead Vocals, Background Vocals
* J Mascis - Guitar, Drums
* Cris Kirkwood - Banjo
* Curt Kirkwood - Lead Guitar
* Gary Lee Connor - Lead Guitar
* Krist Novoselic - Farfisa Organ
* Carla Bozulich - Vocals, Background Vocals
* Michael Preussner - Drums
* Joe Baiza - Guitar
* Paul Roessler - Piano
* Danny Frankel - Percussion
* Spot - Mandolin, Viola
* Evan Dando - Vocals
* Bob Lee - Drums
* Zander Schloss - Guitar
* John Strohm - Guitar
* Anna Waronker - Background Vocals
* Petra Haden - Background Vocals, Violin
* Rachel Haden - Background Vocals
* Frank Black - Vocals
* Keith McCaw - Acoustic Guitar
* Stephen Perkins - Percussion, Drums
* Thurston Moore - Guitar
* Lee Ranaldo - Guitar
* Steve Shelley - Drums
* Epic Soundtracks - Tambourine
* Henry Rollins - Vocals
* Wayne Griffin - Drums
* Butler- Guitar
* Mark Lanegan - Vocals
* Brock Avery - Drums
* Todd Rigione - Guitar
* Michael Diamond - Vocals
* Tony Atherton - Alto Saxophone
* Coco Hayley Gordon Moore - Background Vocals
* Flea - Lead Bass, Pocket Trumpet
* John Molo - Drums
* Vince Meghrouni - Percussion, Background Vocals, Vocals, Drums, Tenor Saxophone
* Pat Smear - Vocals
* Dave Pirner - Vocals
* Tiffany Anders - Vocals
* Richie West - Drums
* Kathleen Hanna - Spoken Word
* Bernie Worrell - B3 Organ
* Adam Horovitz - Drums, Guitar, Background Vocals
* Ronda Rindone - Bass Clarinet
* Mario Caldato Jr. - Background Vocals
* Tony Maxwell - Cello
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Gregg Bendian's Interzone: Myriad


El Percusionista y compositor Gregg Bendian es un personaje poco común: un músico con serias credenciales de free jazz que también profesa una gran afición por el rock progresivo de los 70'. Independientemente de la categoría musical, Gregg Bendian's Interzone es un conjunto fenomenal y la segunda edición de la banda es su declaración más fuerte hasta ahora. Bendian controla el vibráfono y la lira, con Alex Cline y Liebig Steuart hábilmente navegando en batería y el bajo. Nels Cline, el hermano de Alex y uno de los mejores improvisadores de guitarra eléctrica de hoy, completa el cuarteto.
Categóricamente hablando, Myriad merece la atención como uno de los principales lanzamientos de fusión posterior al 2000 o, para el caso, cualquier año. Nítido y claro como el hielo crujiente y al mismo tiempo fundido caliente, es una maravilla escuchar.
Read the Original Here
Percussionist/composer Gregg Bendian is an unusual character: a musician with serious free jazz credentials who also professes a fondness for 1970's-style progressive rock. Regardless of musical category, Gregg Bendian's Interzone is a phenomenal ensemble and the band's second release, Myriad on the Atavistic label, is its strongest statement so far. The CD's closest stylistic antecedent might be the initial incarnation of Pierre Moerlen's Gong, which during the late '70s featured Alan Holdsworth's electric guitar pyrotechnics propelled along by a crisp and driving rhythm section that included vibraphone, glockenspiel, and other tuned percussion in addition to bass and drums. Bendian handles the vibes and glock on Interzone's Myriad, with Alex Cline and Steuart Liebig ably navigating the leader's charts on drums and bass. Nels Cline, Alex's brother and one of today's finest electric guitar improvisors, rounds out the quartet. While the Pierre Moerlen ensemble of nearly a quarter-century ago ultimately fell prey to many of the same stylistic missteps that afflicted other '70s fusionists, Gregg Bendian's Interzone makes no compromises for the sake of commercial appeal in a jazz market now largely split between soft and retro.

Bendian is a very nimble and accomplished soloist and accompanist on the vibes and glock. As a composer and bandleader, he confidently steers the band away from the jazz-pop or new age comfort zone, even during atmospheric pieces like the opening "Interzonia 1" in which the bright timbres of the tuned percussion are prominent. ("Interzonia 1" is dedicated to filmmaker David Cronenberg, which should say something about the darker sensibilities at work.) The vibes' crystalline clarity (sans resonator-produced vibrato) is even pushed in the direction of distorted noise rather than soft shimmer. Elsewhere, as on the track "Intrepid," Interzone executes a fervent swing that is perhaps the quartet's biggest stylistic tip-of-the-hat to the jazz tradition. Categorically speaking, Myriad deserves attention as one of the top post-fusion releases of 2000 or, for that matter, any year. Crisp and clear as crackling ice and simultaneously molten hot, it is a wonder to hear.

writen by David Lynch, Rovi
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ROVA & Nels Cline Singers - The Celestial Septet


Bruce Ackley: saxo soprano, saxo tenor
Steve Adams: saxo alto, saxo soprano
Scott Amendola: batería
Nels Cline: guitarra
Devin Hoff: bajo
Larry Ochs: saxo tenor, saxo soprano
Jon Raskin: saxo barítono, saxo soprano, saxo alto
Reviews.
Jason Bivins for dustedmagazine.com : "El septeto celestial es un disco que yo esperaba para disfrutar. pero no tanto!"
Sergio Piccirilli para elintruso.com : "La creatividad, como decía el psicólogo gestáltico Joseph Zinker, “es la celebración de nuestra propia grandeza, el sentimiento de que podemos hacer que cualquier cosa se vuelva posible… es un acto de valentía, es la justificación de nuestro propósito de vivir”.
The Celestial Septet es una obra musical espontánea y colectiva en la que prevalece una comunicación descentralizada, donde surgen liderazgos ocasionales que orientan alternativamente el curso de la creación. Su propuesta ofrece una nueva perspectiva en las que se vislumbran coordenadas operativas que expresan el paradigma estético del nuevo milenio instituido en la descontextualización de estilos, la hibridación de diferentes culturas o períodos temporales, la discontinuidad y la fragmentación estructural en oposición al concepto de estructura cerrada y sin fisuras y la reivindicación de lo plural y lo complejo frente a lo singular y lo sencillo."
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