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Chad VanGaalen - Skelliconnection

Legend has it that Chad VanGaalen has written literally hundreds of songs over several years of home-recording and busking on the streets of his native Calgary. But he'd still be a songwriter of note even if his output was limited to just "Clinically Dead", continue→
the track that welcomed us into his private world on 2004's Infiniheart (given wide release by Sub Pop last summer). It's his entire oeuvre distilled into two perfect minutes: fragile/fearful vocals, cerebral sci-fi imagery, threadbare guitar and glockenspiel arrangements, and inventive instrumental economy; when its snare and fuzz-pedal usher in the panic-stricken chorus, the effect is seismic. The song should've become an indie anthem on par with the Shins' "New Slang", but Infiniheart's 19-track sprawl-- marked by slumberous drum-machine rhythms and tinker-toy sampling experiments-- made it clear this guy wasn't trying to endear himself to any teen-soap music supervisors.

The word "insular" gets thrown around a lot when describing VanGaalen, but his work-- both his music and his visual art-- doesn't convey a fear of the outside world so much as a fantastical, sometimes horrifying re-imagining of it. Like his Robert Crumb-style drawings, VanGaalen's songs transmogrify their childish appearances into disarmingly perverse shapes. But if we were to judge VanGaalen by Skelliconnection's opening track alone, we'd draw a very different conclusion about him: This dude must love Queens of the Stone Age. Following 20 seconds of circus-organ noodling, "Flower Gardens" explodes into a two-minute rampage that, if nothing else, should at least have his Sub Pop bosses thinking twice about putting him on tour with James Mercer. Of course, Infiniheart fans can rest assured it's a total lark: The rest of Skelliconnection finds Chad VanGaalen being very much himself, albeit with less "Infini" and more "heart."

Although VanGaalen sounds like he could hum Neil Young's After the Goldrush in his sleep, his lullabies are in no way bound to classic-rock tradition: The spirited "Burn 2 Ash" cruises on a fidgety snare rhythm and a one-finger organ squelch before dissolving into a denouement of psych-folk acoustic plucks, mellotron swells, and violin slashes. "Wind Driving Dogs" accelerates its cowpoke lope into an elated double-time gospel chorus. And even if "Rolling Thunder" references Dylan's famous revue, its medieval ambience and ghostly harmonies define it as folk music of a decidedly more sinister nature.

The modest amount of touring VanGaalen did for his first album has made him a more confident singer, and perhaps the interaction with appreciative audiences has inspired him to open up the more accessible side of his songbook and limit his electronic doodles to brief bursts. Like Infiniheart, Skelliconnection is undermined by seemingly random sequencing, still feeling more like a hodgepodge compilation than an album with a purposeful arc; that VanGaalen subverts the poignancy of penultimate acoustic ballad "Sing Me 2 Sleep" with a closing burst of synth/drum spasms ("Systemic Heart") suggests a lingering discomfort with the ideas of canonization and grandeur. But Skelliconnection still stands as an impressive document of VanGaalen's intuitive and inventive songwriting, and its best songs lay bare VanGaalen's gift for turning the simple into the spectacular.


La leyenda cuenta que Chad VanGaalen ha escrito cientos de canciones a través de años de grabaciones caseras y tocando en las calles de su Calgary natal. Pero aún sería un compositor notable, aunque su producción se limitara a "Clinically Dead", la pista que nos dió la bienvenida a su mundo privado en 2004 (Infiniheart). Su entera obra destilada en dos minutos perfectos: voces frágiles / miedo, imaginaria cerebral sci-fi, guitarras raídas, arreglos glockenspiel, y ahorrativa e inventida instrumentación, cuando su trampa y su fuzz-pedal entran al afligido coro, el efecto es sísmico. La canción se ha convertido en un himno indie a la par con "New Slang" (The Shins), pero los 19 tracks de Infiniheart (marcado por somnolientas cajas de ritmos, y experimentos de sampling) dejaban en claro que no era un hombre tratando de congraciarse con los supervisores de música adolescente.

La palabra "insular" aparece a la hora de describir a VanGaalen, pero su trabajo - tanto su música y su arte visual - no transmite el miedo al mundo exterior tanto como la fantástica, a veces horrible re-imaginación de ella. Al igual que sus Robert Crumbesque estilo de dibujo, las canciones de VanGaalen transmigran sus infantiles apariciones en formas encantadoramente perversas. Pero, si fuéramos a juzgar por la canción de apertura de Skelliconnection por sí sola, nos gustaría llegar a una conclusión muy diferente de él: Este chico debe amar a Queens of the Stone Age. Después de 20 segundos de jugueteo circense en un órgano,"Flower Gardens" estalla en una orgía de dos minutos que, si no otra cosa, debe tener al menos pensando dos veces a sus jefes de Sub Pop antes de ponerlo en una gira con James Mercer. Por supuesto, los fans de Infiniheart pueden estar seguros de que es una broma total: El resto de Skelliconnection encuentra a Chad VanGaalen siendo muy mucho de sí mismo, aunque con menos "Infini" y más "Heart".

Aunque VanGaalen suena como que podría tararear After the Goldrush de Neil Young en sueños, sus canciones de cuna son de ninguna manera vinculados a la tradición clásica de rock: El enérgico "Burn 2 Ash" navega en un ritmo inquieto y un organo "one-finger" silenciado antes de disolverse en un arranque de psico-folk acústico, con un hinchado mellotron, y un violín tajante. "Wind Driving Dogs" acelera su galope vaquero en un eufórico coro gospel de doble tiempo. Y aunque "Rolling Thunder", refiere a Dylan, pero su ambiente medieval y armonías fantasmales lo definen como folk de carácter decididamente más siniestro.

La pequeña cantidad de giras que hizo para su primer disco le ha convertido en un cantante más confidente, y tal vez la interacción con el público agradecido le ha inspirado a abrir la parte más accesible de su repertorio y limitar sus garabatos electrónicos a breves ráfagas. Al igual que Infiniheart, Skelliconnection se ve socavado por la secuencia aparentemente aleatoria, todavía se siente más como una recopilación surtida que con un propósito certero, que VanGaalen trastoca el patetismo de la penúltima balada acústica "Sing Me 2 Sleep" con un cierre ráfaga de espasmos synth/drum en "Systemic Heart", sugiere un malestar persistente con las ideas de canonización y grandeza. Pero Skelliconnection sigue en pie como un documento impresionante de la composición intuitiva e inventiva de Chad VanGaalen, y sus mejores canciones ponen al descubierto su regalo para convertir lo simple en lo espectacular. --Stuart Berman

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Tom Verlaine - Songs and Other Things

"Uh, ¿invisible dices? Bueno, es fácil ser invisible si de verdad lo deseas. Es sólo una cuestión de actitud”

“Es extraño lo atractiva que puede ser la indiferencia” (“The Scientist Writes a Letter”, Tom Verlaine)

“Me gusta pensar que soy invisible. Le encuentro muchas ventajas. Desafortunadamente, el negocio musical no funciona así. Si no creas algún tipo de imagen pública, la crean los demás por ti”.
Puede que a eso sea a lo que se ha dedicado estos últimos años, a hacerse lo más invisible que le permiten sus necesidades. Afortunadamente nos quedan sus discos, una obra que, revisada hoy, se nos muestra mucho más variada y compleja, y al mismo tiempo más accesible, menos esquinada que cuando fué publicada.

"Songs and other things”, a pesar de desconcertar en una primera escucha (¿para qué empezarlo con otro instrumental cuando simultáneamente publicas uno entero, "Around", sin palabras?; además, uno diría que retorcidamente, coloca las canciones más ásperas al principio), pero poco a poco nos va descubriendo sus encantos.

Los solos suenan menos espectaculares, más concentrados pero igual de efectivos, y aunque uno puede echar en falta alguno de esos largos monólogos guitarreros que sólo él parece oír, a cambio nos compensa con un sinfín de dibujos, melódicos a veces, más rudos otras, siempre inconfundibles, que arropan una colección de canciones que barren de un plumazo el mal recuerdo de “The Wonder”. A veces creando ambientes que discípulos aventajados como Yo La Tengo frecuentan, como en “A Stroll”; otras revisitando algo que podríamos llamar folk rock neoyorkino en “Orbit” o la majestuosa “The Earth is in the Sky”; componiendo las canciones que ya no hace Lou Reed (“Lovebird Asylum Seeker”); subiendo los amplis para atacar un riff de esencia garajera en “All weirded out”, o divirtiéndose trazando espirales sicodélicas durante “The day on you”. No, no es “Flash Light” o “Dreamtime”, si es que alguien lo esperaba, pero, por si hacía falta demostrarlo, por mucho que su nombre llene la de boca de unos y otros, nadie suena como Tom Verlaine. No se si en un mundo en el que las novedades duran menos de un suspiro, todavía hay gente que esté dispuesta a dedicar el tiempo que discos como éste necesitan. Puede que a veces no nos ponga las cosas fáciles, pero más que nunca necesitamos a personajes como Tom Verlaine, sin miedo a volverse invisibles en un ambiente en el que los asesores de imagen vuelven a ser importantes, todavái ajenos ajenos al devenir de modas que vienen y van y no nos dejan más que hojarasca. --Ultrasónica

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Ruthann Friedman - Constant Companion


Ruthann Friedman’s chief claim to fame is having written The Association’s 1967 hit “Windy.” Less well known, however, is Constant Companion , her sole solo album recorded for Reprise in 1969. Water’s reissue of the album seems timed to follow the success of other recently-rediscovered female singer-songwriters (Vashti Bunyan, Judee Sill) continue→
and the resurgence of ’60s-inspired folk in general. Constant Companion, however, is no mere nostalgia trip, nor is its re-release a case of opportunistic bandwagoning.

While Friedman’s music will undoubtedly be grouped with that of Bunyan and her present-day heirs (Devendra Banhart, for one), she has little in common with them. Contrary to what her song titles (“Piper’s Call,” “Fairy Prince Rainbow Man”) might suggest, she doesn’t indulge in idyllic flower-power folk. While Constant Companion doesn’t immediately elicit comparison to any particular artist, it is perhaps closest in spirit to the first two albums of Friedman’s Reprise labelmate Joni Mitchell. Like Mitchell, Friedman is a skilled guitarist and gifted songwriter, attributes that separate her from the era’s horde of would-be folkies. She possesses a deep, powerful voice, and her impressive vocal control suggests that she may have been classically trained. In other words, she’s no amateur dilettante who got lucky enough to record a one-shot album, but rather a fully mature and practiced artist.

The songs on Constant Companion cover a range of styles, from Simon and Garfunkel style folk (“People”) and Mitchell-inspired psychedelic ruminations (“Fairy Prince Rainbow Man,” “Danny”) to jazz-inflected pop (“Morning Becomes You”). The arrangements are sparse, consisting solely of Friedman’s acoustic guitar and voice, with the exception of lead guitar by Peter Kaukonen (brother of Jefferson Airplane and Hot Tuna’s Jorma, and creator of Constant Companion’s cover art). Friedman’s wide stylistic range suggests that the suits at Reprise may have been a little too eager to force her into the role of “the next Joni”; several of her songs cry out for further orchestration (the fingerstyle guitar intro to “Looking Back Over Your Shoulder” being one case in point). While they work as acoustic compositions, they may have benefited from more complex arrangements, as does the post-album single “Carry On (Glittering Dancer),” a quirky track that indulges in Van Dyke Parks-style baroque orchestrations (apparently Parks and Friedman were briefly an item, and he executive produced the track.) Given the fact that Friedman hasn’t recorded anything since, Constant Companion can hardly help but evoke imaginings of what might have been had she stayed in the business longer. As it stands, though, the album is a fine effort, and its rescue from the archives is certainly to be applauded.



El principal motivo de la fama de Ruthann Friedman se debe a haber escrito el hit "Windy" de The Association en 1967. Menos conocida sin embargo, es este Constant Companion, su único álbum en solitario grabado para Reprise en 1969. La reedición por Waters del álbum parece programada a seguir el éxito de otras recientemente redescubiertas cantautoras (Vashti Bunyan, Judee Sill), y el resurgimiento del folk de los 60. Constant Companion, sin embargo, no es un simple viaje nostálgico, ni su re-lanzamiento es un caso de oportunismo.

Mientras la música de Friedman sin duda, será agrupada a la de Bunyan y sus actuales herederos (Devendra Banhart entre otros), Friedman poco tiene en común con ellos. Contrariamente a lo que sugieren los títulos de sus canciones (“Piper’s Call,” “Fairy Prince Rainbow Man”), ella no cae en un idílico flower-power de folk. Mientras que Constant Companion no provoca inmediata comparación con algún artista en particular, es quizás el más cercano en espíritu a los dos primeros álbumes de Joni Mitchell para Reprise. Al igual que Mitchell, Friedman (compañera de sello) es una virtuosa guitarrista y talentosa compositora, atributos que la separan de la Horda de aspirantes a folkies de la época. Poseedora de una voz profunda y poderosa, y su impresionante control vocal sugiere que pudo haber tenido una formación clásica. En otras palabras, no es una aficionada que tiene la suerte de grabar un disco, sino más bien un artista maduro y practicado.

Las canciones del disco cubren una amplia gama de estilos, del folk de Simon and Garfunkel en “People”, meditaciones psicodélicas Mitchellescas en “Fairy Prince Rainbow Man” & “Danny”, al jazz pop de “Morning Becomes You”. Los arreglos son escasos, consistiendo únicamente en guitarra acústica y voz de Friedman, con la excepción de la guitarra de Peter Kaukonen (hermano de Jorma Kaukonen, de Jefferson Airplane & Hot Tuna, y creador del arte de tapa de Constant Companion).

La amplia gama estilística de Friedman sugiere que las demandas en Reprise, pueden haber sido algo demasiado ansiosas, forzando en su rol de "próxima Joni". Varias de sus canciones piden a gritos más orquestación (la intro fingerstyle en “Looking Back Over Your Shoulder”, es ejemplo de ello). Si bien se trabajó en forma de composiciones acústicas, puede que se hubiesen beneficiado con arreglos más complejos, al igual que el post-single “Carry On (Glittering Dancer),” un tema peculiar que se entrega al estilo barroco de las orquestaciones de Van Dyke Parks.

Teniendo en cuenta que Friedman no ha grabado nada desde aquel Constant Companion, no se puede dejar de evocar fantasías de lo que podría haber sido si se quedaba en el negocio por más tiempo. Sin embargo, tal como está el álbum es un muy buen esfuerzo, y su rescate sin duda debe ser aplaudido. --Michael Cramer

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The Radio Dept. - Pet Grief

Tanto da que me resistiera lo suyo antes de sumarme al elogio generalizado de su destacado debut de 2004, “Lesser Matters”, (que bien podría pasar por la cabeza del iceberg de ese subterráneo revival shoegazer que muchos avistan), los suecos THE RADIO DEPT. pertenecen a ese tipo de bandas que se terminan queriendo locamente con el corazón, por mucho que la cabeza invite a la prudencia. Y es que arranca un disco como éste, con la instrumental “It´s personal” cavando una zanja entre THE CURE y OMD, y al poco rato su inquietante batiburrillo de influencias selectas te tiene tan completamente pillado que no hay sospecha que valga. Sí, todo lo que te gusta está ahí en su justa medida, casi como oficiando de demostración de la tesis de que no sólo se puede trazar una línea del after-punk a los shoegazers por la vía del synth-pop, sino que dentro de ese parámetro, hemos venido caminando multitud de bandas y oyentes, persiguiendo una misma sensibilidad durante años. Si existe un punto intermedio en el que juntar a –miren sus adentros, miren sus discografías- FIELD MICE, JESUS AND MARY CHAIN, FELT, THE CURE, PET SHOP BOYS, JOY DIVISION, MY BLOODY VALENTINE, OMD, TREMBLING BLUE STARS y SLOWDIVE, pues señores, THE RADIO DEPT. están justo ahora en ese punto dando, dando ahí, en el centro mismo del corazón del pop indie de tez blanca, tono desapasionado y regusto doméstico, que emite siempre a media voz.

Vale, “Pet Grief” probablemente no sea más que un humilde pastiche realizado, eso sí, con exquisito gusto. Como si de los BLACK CROWES o los OCEAN COLOUR SCENE del after-punk/shoegazer se tratara, THE RADIO DEPT. ofrecen un notable disco de género nada disimulado, que igual entusiasmará a los afines a ese tipo de sonidos, como repeler precisamente por ello. No hay más novedad que los nuevos sonidos que se suman, y ésta la da el pronunciado vuelco hacia una rudimentaria electrónica muy, muy 80´s (hagamos ahora la línea OMD-NEW ORDER-PET SHOP BOYS-Sarah Records), una constante presencia de pianos y ese enredador toque gaseoso de aquel sonido catedralicio de los CURE del “Disintegration”. Sobre ello, el sólido bloque que compone “Pet Grief” no deja de evocar aquel misterio que desprendía la música en la adolescencia y uno se abrazaba a ella con el modo reverencial del descubrimiento.

La adormilada voz de Johan Ducanson se filtra entre teclados atmosféricos, encantadores percusiones con añejo sabor a caja de ritmos y unas cada vez más puntuales cortinas de ruido blanco. Así surgen maravillas como “Every Time” (o lo que sería bañar el “Emma´s House” de FIELD MICE en las aguas eléctricas de “Psychocandy”) para soltar candorosas y sintéticas líneas de innegable practicidad pop sobre lo sencillamente complicado de las relaciones humanas, aptas para al himno de andar por casa.

Ahí va un botón de muestra extraído de la mencionada “Every Time”:
“cambia tu mente / éste es tu problema no el mío / tú siempre encuentras / alguien a quien colgarle las cosas”.
Pongamos otro capturado de la tristeza contenida en el calmo puntillismo electrónico de “I Wanted You To Feel The Same”:
“Me rompe el corazón decir que cuando sentía dolor / yo quería que sintieses lo mismo / pero nada te toca realmente / Es una pena / no puedo creer que no hayas sentido nada en absoluto”.
Aunque quizá donde más calen es en el single “The Worst Taste In Music”, un sentido puente entre los PET SHOP BOYS del “Behaviour” y los OMD más volátiles, en la que el abandonado amante ve como su ex novia ya está con otro, amortiguando la ausencia con el pésimo gusto musical que el “sustituto” posee. Pero más allá del acierto puntual, lo que logra “Pet Grief” es inundarte de su particular microclima, consiguiendo que su evocadora niebla penetre en todos y cada uno de los poros de tu piel, hasta llegar al final y sentir la necesidad de volver a hacerlo sonar. Y eso claro está, es hablar con el corazón, no con la razón.

Llevo ya semanas enganchado a la lánguida estampa de este disco al que recurro de continuo, pese (o gracias, según se mire) a sus melancólicos efectos secundarios. De pronto, vas por la calle escuchando un grupo de 2006 que recrea con pasmosa soltura una buena parte de la b.s.o. de tu adolescencia, te topas frente tus pintas en el reflejo de un portal ahumado y ves, de golpe, que (!!!buff!!!) ahora pasas por desfasado precisamente por lo mismo que antes eras raro, ya completamente superado por la retro-modernidad. (Un suspiro). ¿Empieza la decadencia treinteañera?, ¿llegó el momento de decir que ya no se hacen discos como antes y sentir el pasado idealizado como algo irrecuperable a adorar?. Probablemente sobren las respuestas. Eso sí, mi particular bajada de la cima juvenil prefiero enfilarla sintiéndome taciturnamente fuera de tiempo con THE RADIO DEPT. en ese ipod en el que siempre hay lugar para “Closer” o “Loveless”, que asistiendo a los directos de los ROLLING STO… !ah no!, quería decir los PIXIES. --Javier Becerra

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Sol Seppy - The Bells of 1 2


Sol Seppy es mejor conocida como Sophie Michalitsianos, miembro de Sparklehorse, que se enorgullece con el deleite del romanticismo celestial de The Bells of 1 2. Es un fuego lento, que premia la escucha paciente, girando en torno a paisajes sonoros atmosféricos, pianos suaves y algún cello con los pelos de punta.

Hay una belleza frágil, casi inocente, que rodea temas como Human, con letras como "el amor va a levantar tu corazón". Es doloroso y conmovedor hasta las lágrimas, y envíadas con un estilo que desafía algunos de los elementos más duros del mundo de hoy.

Algo de encantadora electrónica, rodea las hipnóticas brisas de beats en Come Running, cuando la voz de Sophie adopta una vibración más positiva. Mientras que en Move las claves hacen un enfoque conjunto más combativo, y a veces agresivo para sus estándares.

En ocasiones, el disco se desplaza por territorios demasiado etéreos para su propio bién, y prueba la paciencia de los oyentes. Pero son pocos y distantes entre sí esos momentos, con temas como Slo Fuzz que rezuma una tranquila sensación de presentimiento, mientras aparecen excelentes arreglos, o Wonderland, sobre la trágica historia de un artista con la sensación de que el cambio no vendrá de una manera optimista.

Mejor aún es Loves Boy, un fascinante esfuerzo que gotea de una belleza impresionante.

Como Sophie misma dice:
" Es el descubrimiento de la belleza, lo que me inspira más"

Read the Original Here
THE ethereal songs of Sol Seppy’s The Bells of 1 2 provide a hypnotic listen that drips with beauty.

Sol Seppy is better known as Sophie Michalitsianos, the former Sparklehorse member, who prides herself in the fact that The Bells of 1 2 revels in a celestial romanticism.

It’s a slow-burner that rewards the patient listener, built around atmospheric soundscapes, soft piano and some spine-tingling cello.

There’s a fragile, almost innocent beauty surrounding tracks like Human, with lyrics such as ‘love will lift your heart’. It’s achingly poignant, tearfully poignant and delivered in such a fashion that defies some of the harsher elements of the world today.

There’s some enchanting electronica surrounding the breezy, hypnotic beats of Come Running, when Sophie’s vocals adopt a more positive vibrancy about them.

While on Move the singer hints at an altogether more feisty approach, dropping an aggressive (by her standards) beat over some really strained vocals (during the chorus).

Fans of the likes of Imogen Heap are sure to be impressed, while the promotional material likens her to Mazzy Star and the Cocteau Twins.

Occasionally, the album drifts into territory that’s simply too ethereal for its own good, testing the listeners’ patience.

But such moments are few and far between, with tracks like Slo Fuzz oozing a quiet sense of foreboding, while introducing some more excellent instrumentation, and Wonderland relating the tragic tale of an artist with the sinking feeling that a change will never come in surprisingly upbeat fashion.

Better still is Loves Boy, an entrancing effort that drips with breathtaking beauty.

As Sophie, herself, states: “It’s the discovery of beauty that inspires me the most.” Her ability to share it musically is what makes Sol Seppy’s debut so impressive.

o en Indie London
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Quasi - When The Going Gets Dark


Mi ultima noticia auditiva de Quasi se quedo en "Sword of god"(2001), un doble vinilo de tres caras que irradiaba psicodelia extraña, pop ruidoso y una algarabía instrumental de lo más interesante.

Los de Portland, comandados por Sam Coomes,verdadero hombre orquesta, es el responsable de que este "When the going gets dark" sea un coctel frenético de pop independiente sin colorantes no aditivos.


Y es que no te puedes resistir cuando suena "Alice the goon", torrente electrico de pop electrificado que da paso a una sesión de glam ruidoso en "The rhino" con piano incluido y locura sin contener.

Quasi tiene la cualidad de mirar a los 70 sin sonrojarse.

"I don't know tou anymore" es un hit en toda la regla que mira tanto a The Kinks como a los Pavement de última época.
O "Peace and love" , coros rockistas en una serenata de guitarras ácidas que demuestran que si se revisten los sonidos añejos de ironía y desparpajo salen olas densas de calor.

Y terminan apaciguados, domados por tanto sudor y fiebre, con "Invisible star", emocional, y hasta efectiva con ese punteo que se acristala en una melodía triste.

Gozada por tanto este "When the going gets dark" que gustará tanto a los amantes de lo independiente como a los que conserven buenos recuerdos de lo que se hacia hace ya mucho tiempo. El Varapalo

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Neko Case - Fox Confessor Brings The Flood


El problema con Neko Case es que hace pensar que todo es endiabladamente fácil. Que no cuesta nada llegar a unas notas titánicas y cantar como una virginiana de bares mientras una prepara el almuerzo. Mentira. Nadie puede cantar en estos días como Neko Case. Y quien sea que lo intente en su casa se verá expuesto a una humillación de proporciones: acompañar con voz de tarro una presencia espeluznante que parece una expresión arqueológica de música sureña.

Recogiendo una tradición country de arreglos intrincados que en apariencia se escuchan lineales, y ocupando la voz como instrumento omnipresente, el cuarto disco de estudio de la cara bonita de The New Pornographers es lo bastante bajo perfil como para dejarlo pasar a la primera. Ocupando todo el espacio con su voz y con canciones que no suenan ni demasiado experimentales ni demasiado oreja, Fox Confessor Brings The Flood parece quedar en el limbo de esos discos de singer-songwriters treintones que perdieron la onda y que empiezan a componer como académicos. Pero lo que salva a Neko de un disco aburrido es que ella conmueve hasta la incomodidad. Misterioso, en Fox confessor… hay fragmentos de historias que nunca hablan de algo demasiado bueno: añoranzas, accidentes y belleza perdida. Generando un ambiente intrincado, Neko pone toda la fuerza en canciones correctas que suenan perturbadoras. Así abre ‘Hold on, hold on’, diciendo:
“The most tender place in my heart is for strangers/ I know it’s unkind but my own blood is much too dangerous???
, y en ‘That teenage feeling’ clama por la necesidad –después de haber pasado por tantos secretos y cumpleaños– de seguir buscando ese sentimiento adolescente. Intimista, en lo de Neko Case no hay una búsqueda experimental. Lo de ella va por hacer un pop correcto, que recoge tradiciones para validarse y tornarse novedoso por descarte. Pero eso no lo hace memorable, y por eso el gran valor de Case es ocupar su voz como una herramienta narrativa de sorpresa y recogimiento. De manera que al tenerla en los audífonos, no quede más que admitir que esta mujer es capaz de ponerle vida a un álbum que de seguro sería un somnífero con la voz de alguien como Keren Ann. Para darle muchas vueltas hasta sentir el escalofrío. Super45.Net
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Madeleine Peyroux - Half The Perfect World



Madeleine Peyroux parece una artista de mayor edad que la que realmente tiene.

A pesar de que sólo está en sus primeros 30 años, su música y el sonido de su voz es como si perteneciera a generaciones anteriores.

Para su nuevo álbum, "Half The Perfect World", muestra el núcleo emocional de canciones de otros artistas que admiraba, además de manifestar su talento compositivo en cuatro canciones co-escritas, manteniendo el eje en el romanticismo.

El disco es algo menos pesado en cuánto a las influencias de Billie Holiday que su anterior "Careless Love", pero más intrigante en la selección de canciones.

Peyroux aborda las canciones de amor que ama, llevándolas a través de lecturas de atemporal jazz.

"The Summer Wind" de Johnny Mercer, "Blue Alert" de Leonard Cohen, "River" de Joni Mitchell , "Everybody's Talkin' " de Fred Neil , "(Looking For) The Heart Of Saturday Night" de Tom Waits, "La Javanaise " de Serge Gainsburg, y "Smile " de Charlie Chaplin.

El álbum evoca imágenes de humosos bares, con música levantada de tomas de alguna feel-good movie americana, cepillos golpeando la batería, apenas rozando su piel, luminosas y ricas guitarras, y contrabajos en lugar de los eléctricos.

Un agradable deambular por territorio familiar.
Read the Original Here
Madeleine Peyroux comes across as an artist older than her years.

Even though she is only in her early 30's, her music and voice sound like they belong to the previous generation.

The fact that Peyroux's voice absolutely reeked of her Billie Holiday influences somewhat tarnished that breakthrough album "Careless Love".

For her new album, "Half The Perfect World", she showcases the emotional core of songs by other singers and songwriters she's admired, and also displays her talents as a writer on four songs she co-wrote, keeping a distinctly romantic edge.

The CD is slightly less heavy on the Holiday-isms but more intriguing in the song selection.

For Peyroux tackles the love songs she loves, treating them to timelessly jazzy readings.

Given the makeover are Johnny Mercer's "The Summer Wind", Leonard Cohen's "Blue Alert", Joni Mitchell's "River", Fred Neil's "Everybody's Talkin'", Tom Waits's "(Looking For) The Heart Of Saturday Night", Serge Gainsburg's "La Javanaise" and Charlie Chaplin's "Smile".

The album conjures in the mind imagery of smoky bars, music lifted from the screen of an American feelgood movie. Drums are always light brushes, barely touching the skins, guitars light and fruity, clearly a double bass rather than an electric.

No cutting edges are approached, no taboos challenged, but it is a pleasant amble through familiar territory.

writen by
Musicology
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Paz Lenchantín - Songs For Luci


En 2006, Paz Lenchantin edita su segundo solo-album "Songs For Luci" dedicado a su hermano Luciano Lenchantin fallecido en 2003. Este registro sólo se puede obtener a través del sitio oficial de Paz o en su Myspace. Lo realmente bueno de este es que cada CD es hecho a mano y firmado por Paz que lo convierte en un imprescindible para coleccionistas y aficionados.

Originalmente nacida en Argentina, más tarde Paz Lenchantin se trasladó a California a temprana edad. De padres músicos, Paz y sus hermanos seguirían más tarde sus pasos. Muchos la reconocen por su trabajo en A Perfect Circle y Zwan. Además de ser una talentosa música también tiene una voz muy hermosa que puedes apreciar en este disco. Aquellos que tengan una copia de Thirteenth Step pueden encontrar el nombre de Luciano Lenchantin en el “thanks to” del disco o sobre la cubierta interior del vinilo. Actualmente Paz acaba de publicar su segundo álbum con The Entrance Band y se puede tomar sus espectáculos en diversos lugares de California.

Grabado en Louisville Kentucky "Canciones para Luci" es un disco muy corto, pero dulce en la hora en 18 minutos y 4 segundos y tiene mucho que ofrecer al oyente en su tiempo de juego corto. Paz hace un trabajo excelente en la composición de cada canción y lo que caben todos juntos. Todo aquí es de 100% Paz, ya que ningún artista invitado la acompañó en poner este disco junto capa por capa. Paz explicó en su página web, "Grabé capas y capas de mi violín sobre capas y capas de voces en todas partes." El álbum comienza con Montana Train y nos saluda con la primera capa de violín y unos segundos más tarde la segunda capa de violín viene en seguida de unas notas muy agradables de la guitarra de Paz y, a continuación algunas voces buen respaldo suave. A continuación Kentucky Hymn. La canción comienza con algunas hermosas notas de guitarra que siguen presentes a través de toda la canción con violines y capas vocales. Esta es la primera canción del álbum que tiene letras de actuales de canciones. La siguiente es la menor pista en el álbum con solo 42 segundos. Se llama 'Violins' y con razón, ya que consta de solo capas de violín. Se trata de una pieza sonora muy triste a pesar de que probablemente podría perderse si no préstas atención. Violins, es una pieza muy esencial a los más de todo el flujo del álbum y es una buena manera de separar Kentucky Hymn y 365. 365 se ha convertido en mi canción favorita de "Songs For Luci" y contiene la misma fórmula que las pocas canciones del pasado. El trabajo vocal y lírico de Paz realmente brilla a través de la canción. California es la canción más larga en el álbum en 4 minutos y 34 segundos. Si bien es una pieza instrumental muy agradable y relajante, esta canción carece de progresión de principio a fin y puede llegar a ser un poco aburrido si no está de humor para escucharlo. Las dos últimas canciones florecer como las rosas y Desfile El final del álbum muy bien. El desfile es uno de los mejores temas del álbum. Es una pieza instrumental que tiene una nueva capa añadió que las otras canciones no tienen que son tambores. A partir de esta canción que la sensación de que usted está parado en una calle de California como un desfile de los violines, tambores y guitarras que avanzan lentamente hacia tí.

"Canciones para Luci" es un álbum muy conmovedor. Paz hace un gran trabajo en la creación de un ambiente muy agradable lleno de sus armonías vocales y las capas de melodías instrumentales. Para mí, "Songs For Luci" es una excelente adición a mi colección, pero no es para todos. Paz lo dijo ella misma en su página web. "Este álbum no es para todos, pero sólo está disponible para cualquier persona aquí." Este álbum sólo estará disponible en la página web Paz Lenchantin, hasta principios de marzo.
Read the Original Here
In 2006 Paz Lenchantin came out with her second solo release “Songs for Luci” which is dedicated to her brother Luciano Lenchantin who sadly passed away in 2003. This record can only be obtained through Paz’s official website or on her myspace $10 plus shipping. The really neat thing about this is that each CD is hand crafted and signed by Paz herself which makes this a must have for collectors and die hard fans.

Originally born in Argentina; Paz Lenchantin later moved to California at a very young age. Both of her parents were musicians and Paz and her siblings would follow later follow in their footsteps and become musicians themselves. Many will recognize Paz Lenchantin from her work in A Perfect Circle and Zwan. Paz is very skilled in numerous instruments including bass guitar, the violin, castanets, and piano to name a few. In addition to being a talented musician Paz also has a very beautiful voice which you can hear on this record. For those of you who own a copy of Thirteenth Step you can find Luciano Lenchantin’s name under the “thanks to” section in the booklet or the inside cover of the vinyl. Currently Paz has just released her second album with new band Entrance and you can catch their shows at various locations around California.

Recorded in Louisville Kentucky “Songs for Luci” is a very short, but sweet album clocking in at 18 minutes and 4 seconds and has a lot to offer the listener in its short playtime. Paz does an excellent job at composing each song and making it all fit together. Everything on here is 100% Paz as there no guest artist accompanied her in putting this album together layer by layer. Paz explained this on her website; “I recorded layers and layers of my violin over layers and layers of vocals throughout.” The album starts off with Montana Train and we are greeted with the first layer of violin and a few seconds later the second layer of violin comes in followed by some very nice notes from Paz’s guitar and then some nice soft backing vocals. Next is Kentucky Hymn. You can find this song on Paz’s myspace as well as a trippy video for it on YouTube. The song starts with some beautiful guitar notes which remain present through the entire song under violin and vocal layers. This is the first song on the album that has actual lyrics. Up next is the shortest track on the whole album clocking in at 42 seconds. It is called Violins and rightfully so as it consist of only violin layers. It is a very sad sound piece although you could probably accidentally miss it if you weren’t paying attention. Violins, is a very essential piece to the over all flow of the album and is a good way to separate Kentucky Hymn and 365. 365 has become my favorite track on “Songs for Luci” and it contains the same formula as the past few songs. Paz’s vocal and lyrical work really shines through in this song. California is the longest song on the album at 4 minutes and 34 seconds. While it is a very pleasant and relaxing instrumental piece; this song lacks progression from start to end and can become a little boring if you are not in the mood to hear it. The last two songs Bloom Like Roses and The Parade finish off the album very nicely. The Parade is one of the best tracks on the album. It’s another instrumental piece that has a new layer added that the other songs didn’t have which are drums. From this song you get the feeling that you are standing on a street in California as a parade of violins, drums and guitars are slowly heading towards you. The closer they get the more of each instrument you can hear until they’ve passed you by and you can’t hear them anymore for this album and the parade are over.

“Songs for Luci” is a very touching album. Paz does a great job in creating a very pleasant atmosphere filled with her vocal harmonies and layers of instrumental melodies. For me “Songs for Luci” was excellent addition to my collection, but it might not be for everyone. Paz said so herself on her website. “This album is not for everyone but is available only here for anyone.” This album will only be available on Paz Lenchantin’s website until the beginning of March.

o en Sputnik
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Entrance - Prayer Of Death


Tercer larga duración de Entrance, a diferencia de trabajos anteriores aquí se electrifica con riffs de blues y fuertes dosis de Hendrix y Rolling Stones, reforzando en lugar de diluir sus canciones. Al hacer hincapié en este aspecto de su música, Blakeslee esencialmente saca su white blues jones - que en el mejor de los casos fué difícil de vender, y en el peor, insoportable - para un nuevo set de pretensiones, quizás tomando un pequeño desvío, o abriendose a un nuevo camino aún por verse.

Sin embargo, como si fuera el chamán psicodélico que ilustra la portada, trayendonos noticias de otras existencias, aquí suena mucho más convincente, ajustando sus aspiraciones y manteniendo la mezcla de blues y rock con un sonido pulido y calculado. En efecto, los enredos de ruido de las guitarras en estas ocho canciones dan oportunidad a Blakeslee para hacer más hincapié en su voz. El picante "Pretty Baby" , y la épica de ocho minutos "Lost in the Dark", con gruñidos salvajes, alaridos de rock'n'roll, que se elevan desquiciadamente por encima de los estruendos electrificados convirtiendose en parte de los mismos.

Blakeslee ha reunido a un grupo de aventureros colaboradores que lo respalda, creando un remolino del que puede lamentarse febrilmente, una banda. Incluyendo a Paz Lenchantín (A Perfect Circle, Zwan), el director de cine Maximilla Lukács, y Derek James- no sólo suena fuerte, es intenso. Los arreglos de cuerda de Paz añaden una tensión insoportable a "Silence on a Crowded Train" & "Pretty Baby", y sus downlow-bass-licks proporcionan densas melodías sobre las que Guy puede girar y girar y zumbar frenéticamente. En este contexto, incluso el único número de blues acústico, "Prayer of Death", suena mejor, más directo y controlada, un descanso en la fuerza de la banda.

Tal vez lo más importante, la combinación de entradas de riffs de blues y psicodelia-drone refuerza los temores sobre la mortalidad y la aniquilación a través de las letras. "tú cabeza en la tumba", se lamenta en "Pretty Baby", "pero todavía no sé por qué." Al parecer inspirado en "The Daily Death-Vibrations of The Modern World", "Prayer of Death" inicia con el amplificado "Grim Reaper Blues", montado sobre un riff de blues barroso y una efectiva llamada del cantante respondida por la banda, seguido de "Silence on a Crowded Train", donde su paranoia es compensada por su inmenso sonido al filo del precipicio. "Réquiem for Sandy Bull (RIP)" destaca menos por por los sitar-drones que por el Memorial. Para Blakeslee, la muerte es el final psicodélico, que borra por completo la mente en lugar de ampliarla - pero según parece por el tema de cierre, Blakeslee ha hecho una suerte de paz con la idea. Sus últimas palabras son:
"Cuando piensas sobre la muerte todos los días, nunca tengas miedo!"
. Si fuera tan fácil...
Read the Original Here
If Baltimore indie bluesman Guy Blakeslee previously got his blues direct from the source, then on Prayer of Death, his third full-length as Entrance, he orders through a middleman-- namely, 60s psychedelia. Here, he electrifies his blues riffs with strong doses of Jimi Hendrix and the Rolling Stones, which strengthens instead of dilutes them. By emphasizing this aspect of his music, Blakeslee is essentially trading his white blues jones-- which at best was a hard sell, at worst insufferable-- for a new set of pretensions, and whether he's taking a short detour or cutting a new trail for himself remains to be seen.

However, as a psychedelic shaman bringing us news from other planes of existence (dig that album cover), he sounds much more persuasive, and his tweaked aspirations keep the mix of blues and rock on Prayer of Death from sounding slick, calculated, or Eric Clapton. In fact, the tangles of guitar noise on these eight songs give Blakeslee more opportunities to emphasize his vocals. He peppers "Pretty Baby" and the eight-minute epic "Lost in the Dark" with feral grunts that are part mortal cough, part rock'n'roll yell, and his unhinged howl rises above the electrified din even as it becomes part of it.

It helps that Blakeslee has assembled an adventurous group of collaborators to back him up. Creating a maelstrom from which he can wail feverishly, the band-- which includes A Perfect Circle's Paz Lenchantin, filmmaker Maximilla Lukacs, and Derek James-- isn't just loud, it's intense. Lenchantin's string arrangements add unbearable tension to "Silence on a Crowded Train" and "Pretty Baby", and his downlow bass licks provide a densely melodic bottom end over which the guitars can twist and swirl and drone frantically. In this setting, even the lone acoustic blues number, "Prayer of Death", sounds better, more directed and controlled, a break from the bands' doomy force.

Perhaps most importantly, Entrance's combination of blues riffs and psychedelic drone reinforces the fears of mortality and annihilation that course through the lyrics and thread the songs into a powerful statement about deathly dread. "Your head's in the grave", he wails on "Pretty Baby", "but you still don't know why." Reportedly inspired by "the daily death-vibrations of the Modern World", Prayer of Death kicks off with the amped-up "Grim Reaper Blues", which rides a muddy blues riff and an effective call-and-response between singer and band, followed by "Silence on a Crowded Train", its paranoia offset by its immense, edge-of-the-precipice sound. And "Requiem for Sandy Bull (R.I.P.)" is noteworthy less for its sitar drone tribute to the late musician than for the fact that it's a memorial. For Blakeslee, death is the ultimate psychedelic, erasing the mind completely instead of expanding it-- and by the closing track, Blakeslee has made some sort of peace with the idea, which makes the album sound like a journey instead of a tract. His final words are "When you think about death every morning, don't you ever be afraid!" If only it were that easy.

o en Pitchfork
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Jonquil - Sunny Casinos


Parece que el free folk va en la dirección de la electrónica, con aparentemente cientos de bedroom producers recogiendo sus grabaciones de 4 pistas y construyendo delicadas composiciones de entre sus colecciones acumuladas de juguetes y pequeños instrumentos. Por supuesto que todo esto significa que probablemente la burbuja esté a punto de estallar en cualquier momento, pero por ahora podemos disfrutar de ella mientras siga siendo razonablemente fresca. 'Sunny Casino' es una encantadora maravilla producida por estos records. La voz caprichosa de Hugo Manuel recogida sobre ligeras guitarras acústicas & grittily recorded noises. [...] Es todo un logro que Manuel y sus colaboradores han logrado condensar tantas influencias en y salir con una declaración tan increíblemente coherente. Podría llamarse "Casinos Sunny ', pero no puedo pensar en una mejor manera de mantenerme sonriendo mientras la lluvia se presente este invierno.
Read the Original Here
It appears that free folk is going the way of electronica, with seemingly hundreds of bedroom producers picking up their four tracks again and constructing delicate compositions with their accumulated collections of toys and small instruments. Of course this all means that the bubble is likely to burst any minute, but for now we can enjoy it while it's still reasonably fresh, and Jonquil's 'Sunny Casinos' is a lovingly produced marvel of a record. Taking cues from the anything-goes approach of Akron/Family and the anal production obsessions of The Microphones, Jonquil mainman Hugo Manuel layers his whimsical vocals over lightly picked acoustic guitars and grittily recorded noises. Funnily enough this reminds me somewhat of the recent slew of Twisted Nerve 7"s; Voice of the Seven Woods, Sam and the Plants et al. There's that beautifully inclusive 'throw it all in the mix' feeling, yet at the same time we've got songs on offer here and not merely improvisations; check 'There is no Ian Bridgewater' which takes a room-recorded drum part and then lays on guitar part over guitar part before adding the wordless vocal part. It feels like a tribal hymn to a long-lost idol, and this reverential quality is not lost over the course of the album's 40 minute running time. Elsewhere we get the shimmering Tim Hecker-sounding 'Too Late' and 'Tracing' which sounds like a recording made in the back room of a disused junk shop. It's quite an achievement that Manuel and his collaborators have managed to condense so many influences on 'Sunny Casinos' and come out with such an incredibly coherent statement. It might be called 'Sunny Casinos' but I can't think of a better way to keep myself smiling as the rain comes in this winter.

o en Boomkat
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Juana Molina - Son


En la superficie, cualquier similitud entre lo que es habitual y reductivamente llamado música "folk" (es decir, cualquier cosa canción basada en guitarra acústica) y "electrónica"(composiciones sin forma, laptops, synths, beats, bloops, etc.) parece tangencial en el mejor de los casos. Los que se burlan de la noción de "folktronica" (o por lo menos el término) han dado un montón de forraje durante la última década para justificar su desprecio.

Los artistas más exitosos que mezclaron ambos géneros (por ejemplo, Four Tet y Boards of Canada) han rechazado las estructuras de canciones y pegado con composiciones electrónicas sin forma. En "The Campfire Headphase" Boards of Canada perfecciona este estilo, con bucles y distorsionadas guitarras acústicas que forman la columna vertebral del dúo escocés y extraños paisajes. Curiosamente, "Son", habita en un punto a medio camino entre el verse-chorus folk songs y el flujo y reflujo amorfo. Es melódica pero no pegajosa: se trata de canciones sin estribillos. Las canciones se estiran y caminan muchas veces más allá de la marca de 5, 6 minutos, pero están basadas en formas de canción, es decir, letras de canciones narrativas, cantadas en español con una voz preciosa, pero sin complicaciones. Son patrones acústico-electrónico impulsados por la guitarra y lleno de loop-synths, voces en capas, y silenciosa percusión.

Debido a su uniformidad de sonidos, estados de ánimo, y tiempos, "Son" cuenta con momentos sobresalientes, el cierre "Hay Que ver si voy", con sus líneas melódicas entrelazadas, es particularmente fascinante. El registro es fuerte y consistente a lo largo y posee un nivel detallista que merece un análisis exhaustivo. Su tono bajo de voz hipnótico hace que sea exitosa aún relegandose a segundo plano. Molina ha logrado la perfección en los puntos fuertes de fusión de folk y electrónica en un grado que pocos, si los hubiere, han conseguido. Su combinación de lo que a veces parecen ser elementos dispares suenan totalmente natural y casi intuitivo.
Read the Original Here
On the surface, any similarities between what is commonly and reductively termed "folk" music (i.e., anything song-based and acoustic guitar-driven) and "electronica" (formless composition, laptops, synths, beats, bloops, etc.) seem tangential at best. Those who scoff at the notion of "folktronica" (or at least the term) have been given plenty of fodder over the last decade to justify their scorn. I'm thinking of the practice of gussying up already-finished acoustic guitar-driven songs with current-sounding electronic beats and hastily packaging them for public consumption.

Artists who have more successfully melded the two genres (e.g., Four Tet and Boards of Canada) have shunned song structures and stuck with electronica's formless compositions. BoC's "The Campfire Headphase" perfected this style, featuring looped and distorted acoustic guitars that formed the backbone of the Scottish duo's oddly emotional soundscapes. Intriguingly, Juana Molina's "Son" inhabits a halfway point between verse-chorus folk songs and amorphous ebb and flow. It's melodic but not catchy: these are songs without choruses. Molina's songs definitely stretch out and wander, many times beyond the five- and six-minute mark, but they're grounded in song forms, namely narrative lyrics, sung in Spanish with a lovely but unremarkable voice. They're acoustic guitar-driven and full of looped synths, layered vocals, and quietly busy electronic percussion patterns. They're also rhythmically complex and endlessly fascinating.

Because of its uniformity of sounds, moods, and tempos, "Son" features few standout moments, although album closer "Hay que ver si voy," with its interlocking melodic lines, is particularly mesmerizing. The record is strong and consistent throughout and possesses a level of detail that richly rewards close scrutiny. At the same time, its quietly hypnotic tone makes it just as successful when relegated to the background. Molina has succeeded in seamlessly blending the strengths of folk and electronica to an extent that few, if any, other artists have. Her combination of what sometimes appear to be disparate elements sounds entirely natural and almost intuitive.

writen by Spencer G. Dickson
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Vato Negro - Heads


Vato Negro es una banda creada por Mathias Sherrod & Juan Alderete (bajista de The Mars Volta), quien ha colaborado con diferentes bateristas, hasta hace poco con Jon Theodore (exbaterista de The Mars Volta, con mucha onda por cierto), juntos grabaron Heads (2006) disco que parece haber sido retomado y regrabado con nueva alineación bajo el nombre de Bumpers (2010).
La alineación actual de Vato Negro (power trio) se compone de puros estuches de monerías, todos miembros actuales de The Mars Volta. Además de Juan Alderete (bajo) están Omar Rodríguez (guitarra) y Deantoni Parks (batería) muy, muy importante señalar que todos, absolutamente todos los sonidos son obra de estos tres instrumentos.
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Jarvis Cocker: Jarvis

El ex líder de Pulp, que en el 2006 publicaba su álbum debut como solista, "Jarvis", dijo que prefiere a la gente "desorganizada" y que no le importa nada, en lugar de aquellos músicos que parecen empresarios.
"Leer una entrevista con Razorlight es como leer The Economist, diciendo 'Si, bueno, vamos a ser grandes en los Estados Unidos y pensamos que este álbum será sucedido por uno mejor'... eso es lo que diría alguien de la compañía discográfica, no los tipos de la banda".
"Y hasta The Rapture, una banda que me gusta, dio una nota que leí en la que hablaban de tener al mismo manager que U2. Yo pensé '¿Por qué tengo que saber esto?'. Eso no tiene nada que ver con la música. No me importa quién es su manager. No me importa quién fabrica sus guitarras. En verdad no me importa cuantos discos han vendido. Sólo quiero saber si tienen algo para decir y si son interesantes".

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This Will Destroy You - Young Mountain


Alguien todavía tiene que escribir sobre la banda en Wikipedia, su maldita web está pelada y su Myspace solo muestra los nombres de los miembros de la banda. Así que en vez de enviar el aburrido apartado habitual con su historia o algo por el estilo, me veo obligado a saltar de cabeza en la revisión. Young Mountain, la grabación debut de This Will Destroy You, tiene una situación dudosa. Clavado a los 36 minutos, dividido en seis canciones, parece al mismo tiempo demasiado largo para ser un EP y demasiado corto para ser un LP. En comparación con muchos de contemporáneos, algo parece demasiado corto. Usted ve a This Will Destroy You, a diferencia de otros artistas Post Rock como Godspeed You! o Black Emperor, por ejemplo, meter toda la epicidad que esperas de una canción Post Rock al estilo Mogwai.

TWDY, suena cerca de la perfección. Una buena producción, todo está justo donde debe estar. Las partes tranquilas son sacudidas lacrimógenas. Las partes altas, igualmente, son frontales. Un mejor ejemplo que The World is Our ____ no podrás encontrar. Los dos primeros minutos de sobreposición de arpegios de guitarra y bajo, mientras un suave beat-drum electrónico juega por detrás, esta parte, el 'Verso' por ejemplo, vuelve a aparecer más tarde en la canción. Y el 'chorus', es tan pesado, que fácilmente podría ser considerado como el estribillo de una canción de metal. La rhythm-guitar ayudada de toneladas de distorsión, mientras que la guitarra líder conserva su textura de siempre. El trabajo de bajo y batería para juntos para crear una buena paliza y batir todo lo que caiga. Me gustaría poder tocar la batería como se reproducen en este álbum. Incluso cuando lo único que se está reproduciendo es un sencillo patrón de seguimiento suena perfecto. La influencia electrónica sólo me hace amar más los tambores. Todos los instrumentos de This Will Destroy You, suenan perfecto, pero los tambores emiten una radiación sin habla. Simple y complejo a la hora, se adaptan a la perfección.

El álbum termina con un par de segundos de guitar feedbacks, y te deja con a pesar de su brevedad, una buena sensación. Dan / Sputnik Music
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Thom Yorke - Spitting Feathers

A pesar de que el tema destacado en este EP es esencialmente el sencillo de su LP, este disco vale la pena escuchar. 'Drunkk Machine' es un abridor de disco muy oscuro e introspectivo, y establece la forma expectante en que Thom combina electrónica & melancolía. Esta canción (junto con el resto del álbum) se disfruta mejor con buenos auriculares y sin distracciones. La producción realmente brilla a través de toques simples, tales como la duplicación de Thom en la línea de “swiveling heads,” te dará escalofríos.

El comienzo de la segunda pista "A Rat's Nest", es una reminiscencia del Amnesiac 'Like Spinning Plates'. Mientras que el historial de Radiohead es lo más parecido a los sonidos de este EP, Spitting Feathers tiene influencias minimales y electrónicas y gira en torno a él constantemente.

Para los fans de Tarantino, se trata del "Jackie Brown" de Thom Yorke. Es bueno, y comparado a los estándares de otro artista puede ser grande, pero no se sostiene sin el trabajo anterior.
Read the Original Here

Spitting Feathers is apparently a Japan-only release from Thom Yorke, following the release of The Eraser. It has the same three tracks as the Harrowdown Hill EP, with additional tracks 'A Rat's Nest' and 'Iluvya.'

Even though the standout track on this EP is essentially the single from his LP, this disc is worth a listen. 'Drunkk Machine' is an extremely dark and introspective album opener, and it really sets the mood for Thom's expected electronic melancholy. This song (along with the rest of the album) is best enjoyed with good headphones and without distraction. The production really shines through; simple touches such as Thom's doubling of the line “swiveling heads,” will give you a chill.

The beginning of the second track 'A Rat's Nest,' is reminiscent of Amnesiac's 'Like Spinning Plates.' While that Radiohead record is the most similar to the sounds on this EP, Spitting Feathers takes that minimalist and electronic influence and relies on it constantly. 'A Rat's Nest' isn't that beat-heavy, but throughout the EP that driving feeling of a house-beat pulse is there – whether implied or sonically present.

The album ends with 'Iluvya,' which is a fairly unremarkable track. It maintains the mood of this little album and is enjoyable, but it won't set any new precedents. It's really just that which makes Spitting Feathers a good, but not great release. Although a quality EP, we know Thom can do better. Even though I love most of what this man has recorded, I never feel totally satisfied with the disc.

For any Tarantino fans, this is Thom Yorke's 'Jackie Brown.' It's good, and by another artist's standards it may be great, but it doesn't hold up against previous work.

o en Sputnik Music
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Scott Walker - The Drift


En "The Drift", al igual que con "Tilt", Walker ha ascendido en el reino de los grandes poetas modernos como Frank Stanford y Cesare Pavese en la creación de imágenes inolvidables. Su lienzo musical más allá de la oscuridad es un vehículo perfecto para llevar lo que tiene que decir líricamente. Esta es la música que necesita que participes, no es música para sentarse y esperar los ganchos. Es un proceso difícil escuchar la música de este tipo, ya que exige del oyente. Debes estar dispuesto a ir a donde Walker quiere llevarte, que es, en última instancia, a un lugar terrible y muy solitario. Sin embargo, si puedes abrir tu mente y llegar a donde Walker se encuentra con su proceso creativo, encontrarás que se trata de una experiencia de sonido emocionante y única en el mundo del arte musical. Mp3Maniaco
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Antsy Pants - Antsy Pants


Tengo un disco que grabé con un montón de mis amigos en Francia llamada Antsy Pants (Plan-it-X Records). Antsy Pants es el nombre de la banda y el álbum. Hay algunas canciones de Antsy Pants en Juno también. Una absoluta locura,
cierto?! Kimya Dawson
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Loose Fur - Born Again in The U.S.A.



Jeff Tweedy, Jim O'Rourke, Glenn y Kotche han estado trabajando en esta tradición fragmentada desde hace bastante tiempo, y desde su primer álbum Loose Fur, parecen ver en este nominal proyecto paralelo un ambiente relajado para desarrollar aún más las ideas de las que no quieren ser responsables en sus carreras en solitario. O'Rourke claramente disfruta el uso repetitivo de clichés pop hacia formas minimalistas, Tweedy degusta su paleta de ampliación experimental y Kotche mantiene su capacidad sonora confortable sin importar el escenario. El punto común de intersección entre el interés en escribir canciones intelectuales que parecían transmitir su ingenio más que cualquier otra emoción. El nombre del proyecto, lo resume muy claramente: Loose Fur podría ser tanto una descripción del material como un juego de palabras en broma sobre referencias satánicas de rock and roll .

Nacer de nuevo en los usa muestra al grupo tratando de diversificarse aún más. Por supuesto, Tweedy y O'Rourke parecen incapaces de arrojar el peso de sus respectivas personalidades, pero en la misma forma, Loose Fur muestra a estos músicos deleitándose en su propia piel.

Deliberada y referencialmente los métodos de producción de O'Rourke son una vez más el punto de enfoque. Mientras que otras cepas de música pop experimental prosperan en transgresiones percibidas, la fuerza de O'Rourke prospera en la familiaridad.
Las letras de Tweedy, que tradicionalmente han sido un poco impresionistas y obtusas en su poética, son más concretas aquí, tal vez provocadas por la influencia de O'Rourke.
Read the Original Here
Formal experimentation in pop music has frequently drawn from the avant-garde, using a slew of loaded languages ranging from bludgeoning violence to inhuman instrumental proficiency. These can serve as a statement of radicalism, or perhaps more ideally, as something more honest and individualistic than other pop music. There is a sense of intended delineation, a desire to reclaim a beacon of artistry in an extremely saturated and commercial cultural medium. Other times, the goal is subversion, to mimic the structures and baggage, while containing some essential kernel of opposition.

Jeff Tweedy, Jim O’Rourke, and Glenn Kotche have been working in this fragmented tradition for quite some time now, and since their first Loose Fur album, seem to view this nominal “side-project” as a somewhat relaxed environment to further develop the ideas that they do not want to be held responsible for in their solo careers (though this is perhaps a misnomer considering the collective contributions of Wilco). Using songs that they kicked around for years, the first Loose Fur album showed Tweedy and O’Rourke -- songwriters who had previously felt the need to reinvent themselves with each step -- idling for a little bit longer on their respective solo breakthroughs. O’Rourke was clearly enjoying the use of repetitive pop motifs as a minimalist nod, Tweedy was enjoying his broadening experimental palette, and Kotche maintained his acute ability to sound comfortable, no matter the scenario. The shared point of intersection was an interest in writing clever songs that seemed to convey their wit more than any given emotion. The name of the project summed it up pretty clearly: Loose Fur could be both a description of the material and a joke-y pun on rock’n’roll satanic references.

At the very least, Born Again in the USA shows the group attempting to branch out further. Granted, Tweedy and O’Rourke seem unable to shed the respective weight of their personalities, but in the same token, Loose Fur seems to be about these musicians reveling in their own skin, rather than trying to eschew and annihilate them as in their other projects.

O’Rourke’s deliberate and referential production methods are once again a focal point. Whereas other strains of experimental pop music thrive in perceived transgressions, O’Rourke’s strength is that he thrives in familiarity. The nod to 10cc’s “Lazy Days” in “Wreckroom” stands as one of the most apparent examples. Yet, while Sparks-isms and McCartney-isms are undoubtedly littered throughout, there is always something difficult to place. There is an ingenuity to the resonant and distorted guitar on “Thou Shalt Wilt,” or the strong combination of the bassline, piano and clattering percussion on “An Ecumencial Manner,” or the filtered and reverberating synthesizer ambience of “Wreckroom” that easily stands as the album’s highlight.

Having said that, however, the album is the most painfully smug in either Tweedy or O’Rourke’s catalog. Without the crutch of the disingenuous narrators and overarching themes of Insignificance and Halfway to a Threeway, O’Rourke’s lyrical humor isn’t grounded and seems tossed off. The sole exception is perhaps “Answers To Your Questions,” which despite its sharp remarks, feels to be about something other than a comedic premise.

Tweedy’s lyrics, which have traditionally been somewhat impressionistic and obtuse in their poetics, are more concrete here, perhaps prompted by O’Rourke’s influence. “The Ruling Class” is a notable example because it manages to play up the political ramifications of Peter Medak’s excellent social satire by invoking the Jack the Ripper/Jesus Christ character and perhaps suggesting another public figure who waffles between widespread murder and a belief in himself as the new messiah. Of course, Tweedy’s frequent ambiguity makes it so that it could just as easily be a personal confession. Songs like “Hey Chicken” and “Wanted” are less unclear, though perhaps to detriment.

While a well-concocted snotty attitude may be a decisive factor in any number of great rock albums, Born Again in the USA feels lazy without any particular agenda. It’s good for a laugh and a couple of listens, but ultimately does not resonate.

o en Dusted Reviews
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Sparklehorse - Dreamt For Light Years In The Belly Of A Mountain


Uno ya sabe que pedirle a cierta gente.
A Mark Linkous le pedimos canciones tristes, que nos acompañe en el sentimiento mientras descendemos a esos rincones tan queridos. Tá bien, el chabón te va a meter un par de ladrillazos en el disco, te va a sacudir un poco el barco metiéndote algunos minutos proto grunge/noise/cabeza para que te despiertes y no te hundas definitivamente en el mar de la melancolía (igual desde que se inventó el playlist uno puede obviar esos momentos de Linkous convertido en picapiedras y programar solo las canciones bajón una tras otra indefinidamente. Ah, que lindos atardeceres de domingo que hemos pasado hundidos en la alfombra en su compañía...).
Este tipo capaz de cantarte con la melodía mas triste del mundo que esta "es una vida maravillosa" se tomó cinco años (luz) para grabar su cuarto disco, sucesor de los recomendadísimos Vivadixiesubmarinetransmissionplot (1996), Good Morning Spider (1998) e It's A Wonderful Life (2001). Este es tan bueno como los anteriores, es cómo volver a ver a un amigo después de varios años y ver que los códigos en común se mantienen en pie, que esa mirada de reojo sigue significando lo mismo, que ciertas cosas ni hace falta decirlas porque ya están sobreentendidas. No todas las canciones son nuevas (algunas de ellas son de la época de It's a wonderful life), este podría ser un disco para cumplir con el contrato o un mensaje de Linkous para avisarnos que esta vivo y no se lo tragó ninguna montaña.
Vamos a los bifes, lo mejor está al final, en los diez minutos con treinta y cinco segundos del tema que le dá nombre al disco, un instrumental levitante, cómo para mirar como se incendia un bosque, tema perfecto para finales, de esos que te dejan preguntandote ¿cómo salgo de acá?.
El resto tiene algunos buenos momentos: Morning Hollow con Tom Waits clavando sus garras en el piano, Return to me (esta va derecho a mi compilado de canciones tristes cosecha 2006), el piano Portishead y la voz enmascarada de Getting It Wrong, el pop marca Flaming Lips en Shade And Honey, el pop copyright Grandaddy en Ghost In The Sky.
Una frase de Linkous y me voy: I was the one who loved you most/ But you can't put your arms around a ghost. (Soy el que más te amó/ pero no podés abrazar a un fantasma)" Some Sweet Day. Discos Encerrados
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