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M. Ward - A Wasteland Companion

Inspired by his increasingly itinerant lifestyle Ward set forth to create something of a musical travelogue. He explains, “Between now and when I made Hold Time there has been a lot of travelling which requires a lot of reckoning with what to leave behind and what to carry continue→
– material and otherwise – and thinking about what I want versus what I need, creatively and otherwise. I wanted to get a reflection of that on the album. It was a process of stripping away my security blanket, which is the same four walls I always record in.”

The album, consisting of 12 stunning tracks, was made with 18 musicians and recorded in eight different studios in Portland, Omaha, New York City, Los Angeles, Austin and Bristol (UK). Ward’s honey-soaked vocals, deft finger-picking, innate sense of melody and beguiling lyrics have already cemented his reputation as one of America’s true musical treasures and A Wasteland Companion features some of the finest songwriting and most striking delivery of his career. With each and every recording Ward finds new ways to make the colours of his songwriting palate sparkle and his dexterous skills as producer, arranger, guitarist and singer seem to burst into even brighter bloom on each release.



Inspirado por su cada vez más itinerante estilo de vida, Ward se propuso crear una especie de cuaderno de viaje musical. Él explica: "Entre cuando hice Hold Time y ahora, no ha habido un montón de viajes que requieran una gran cantidad de cálculos sobre que llevar y que dejar atrás - material y otras cosas - y pensando en lo que quiero en comparación con lo que necesito, creativamente y de lo otro. Quería tener una reflejo de eso en el álbum. Fué un proceso de quitar el manto de seguridad, que son las mismas cuatro paredes en las que siempre grabo"

El álbum consta de 12 pistas impresionantes, con colaboraciones de 18 músicos y grabado en ocho diferentes estudios en Portland, Omaha, New York, Los Ángeles, Austin y Bristol (Reino Unido). La voz melosa de Ward, hábil finger-picking, su sentido innato de la melodía y letras seductoras ya han cimentado su reputación como uno de los verdaderos tesoros musicales de América y A Wasteland Companion cuenta con algunas de las mejores canciones y entregas más llamativas de su carrera. Con todas y cada una de sus grabaciones Ward encuentra nuevas maneras de hacer que los colores de su composición y correctas habilidades como productor, arreglista, guitarrista y cantante parecen convertirse en una flor aún más brillante con cada lanzamiento. --Leicester Bangs


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PJ Harvey - Let England Shake



Mientras que en los años 90 se forjó un sonido inmediatamente reconocible gracias a álbumes como ‘Dry’ (1992), ‘Rid of Me’ (1993) o ‘To Bring You My Love’ (1995) -aquí también incluiría el más electrónico ‘Is This Desire?’ (1998), que no suele estar tan bien valorado y que tarda en entrar, pero que contiene varios de los para mí momentos cumbre de su carrera-, en la pasada década buscó ampliar sus horizontes con un ‘Stories From The City, Stories From The Sea‘ (2000) que era algo más que una evolución, abandonando casi por completo la crudeza de sus inicios y a la que, quizá no convencida por el camino a tomar, regresó en su siguiente álbum, el impresionante ‘Uh Huh Her’ (2003). Pero a éste le seguiría ‘White Chalk’ (2007), mucho más intimista y en el que el piano tenía el privilegio de ser el instrumento principal en detrimento de la rugiente guitarra eléctrica que le había acompañado hasta el momento. Este cambio ya se pudo ver en el Summercase de ese año cuando, vestida de novia, colgó la Gibson Les Paul con la que había interpretado ‘Oh My Lover’ y se sentó al piano para tocar sus nuevos temas.

A pesar de no parecerse en nada a ‘White Chalk’, mucho más oscuro, ‘Let England Shake’ sigue por la senda rupturista con la que algunos fans terminarán de arrancarse los pocos pelos que les quedaban. No ha habido cambio de colaboradores: sigue contando con John Parish y Mick Harvey en los instrumentos y Flood en la producción. Sin embargo, las guitarras salvajes han quedado atrás, ahora suenan limpias y casi atmosféricas, con el autoarpa como nuevo compañero de viaje y protagonista en ‘The Words That Maketh Murder’, otro de los adelantos que cuenta con videoclip del disco (la cantante dijo que haría uno por cada canción). Quizá el aire world music de ‘Written in the Forehead‘ no sea el predominante, pero sí sobrevuela a lo largo del minutaje cierto sonido etéreo. Sin embargo, no es un disco sereno; la misma PJ dice que quería conseguir con ese sonido una cierta confusión, y la tensión se palpa en canciones como ‘Let England Shake’ o ‘The Glorious Land’, con una corneta llamando a las tropas como si de una película del oeste se tratara. Y es que éste es el disco más político de Polly Jean Harvey que, cansada de la introspección, se asoma al exterior y carga contra el imperialismo del primer mundo, con su propio país, Inglaterra, en el punto de mira. Pero el cambio más radical, sin duda, está en su voz, que ya no suena al límite, con el corazón saliéndole por la garganta, sino más madura y segura.

Todo esto le puede parecer al fan clásico de PJ Harvey toda una traición a sus principios, pero que no se preocupe ya que canciones como ‘Bitter Branches’, ‘On Battleship Hill’ y sobre todo ‘The Last Living Rose’ (que empieza con un esclarecedor “Goddam Europeans!”) podrían figurar perfectamente en cualquier disco canónico de la artista. Quizá tengan razón al decir que ‘Let England Shake’ está por debajo de ‘Stories From The City, Stories From The Sea’, pero si se adentran en él saldrán más satisfechos de lo que piensan. Jeneaipop
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Sparklehorse - It's A Wonderful Life


"Con un claro sabor a alucinógeno, el rock de Sparklehorse se sitúa a mitad de camino entre Crazy Horse y Spacemen 3. Y es que escuchar la música que surge de la cabeza de Mark Linkous supone aspirar aromas procedentes de las praderas norteamericanas mientras la cabeza es asaltada por acordes espaciales.

"It’s a wonderful life" es su tercer disco y data del 2001, supuso un salto en ambición. La grabación contó con las colaboraciones de lujo de Tom Waits, PJ Harvey o Dave Fridmann. Después de las dos primeras grabaciones en las que Linkous lo hizo casi todo en su estudio ‘Static King’, llegó la hora de dar un salto cualitativo, para ello caminó junto a Fridmann en el proceso de grabación. La obra supuso remarcar más si cabe el acento surrealista de los discos anteriores, y tiene algunos temas realmente maravillosos. ‘Keep all your crows away, hold skinny wolves at bay in silver piles of smiles, may all your days be gold my child’ reza el estribillo de Gold Day, el segundo corte del disco y a la postre una de las canciones más bellas que Sparklehorse jamás hayan producido.

Linkous es un hombre esquivo al estilo de los grandes, pero que se mueve en el terreno de los pequeños y que no tiene pensado salir de él. Nunca veremos a Sparklehorse tocar en un estadio, ni en un gran auditorio acompañados por una orquesta sinfónica, para encontrarnos con Linkous y compañía tendremos que movernos a sitios con mucho humo donde las cosas son mucho más cercanas y las canciones mucho más disfrutables. Y si algo tiene Sparklehorse son canciones, canciones enormes." SacateUnDisco

Apple bed:
Desearía tener
La cabeza de un caballo
El corazón de un tigre
Una cama de manzanas.

Babies on the sun:
El sonido de tu voz
Levantó tumbas de gatos
El estrépito de tus pasos
Despertó cuevas de murciélagos

Bebés en el sol,
Bebés en el sol.

Tu primer aliento ardiente
Fue una sinfonía
Y una nave llena de caballos
Bajó al mar.

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PJ Harvey & John Parish - A Woman a Man Walked By


PJ Harvey vuelve a publicar un disco con su viejo conocido John Parish, habitual de casi todos sus discos como músico o co-productor. Como en ‘Dance Hall At The Louse Point’, el otro álbum que firmaron juntos en 1996, él vuelve a componer la música y ella las letras, a diferencia de los álbumes de PJ, donde ella compone todo en solitario. El primer single, ‘Black Hearted Love‘, nos mostraba un regreso a las raíces rockeras de ambos, pero el resto del álbum es más variado.


Hay momentos de tensión máxima en ‘A Woman A Man Walked By’, como ‘The Chair’ o ‘Pig Will Not’, que podrían estar en ‘Uh Huh Her’ (el último es casi el nuevo ‘Who The Fuck’), pero las pistas son diez y las canciones pausadas, casi dignas de ‘White Chalk’, el disco a piano de PJ Harvey, son en realidad el 50%. ‘Leaving California’, ‘April’ o ‘The Soldier’ son notables, y no hay canción mala en ‘A Woman A Man Walked By’. Algunas destacan por su melodía (‘Leaving California’), otras por su letra (‘The Chair’, sobre un hijo muerto) y otras por recordar a algunos de sus momentos más rabiosos (‘A Woman A Man Walked By’). Pero el álbum tampoco contiene nada que te haga definitivamente pensar en él como en un disco excepcional e imprescindible en la carrera de Polly. A menudo suena como la segunda parte de distintas etapas suyas. Jeneispop
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