Mostrando entradas con la etiqueta Elliott Smith. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elliott Smith. Mostrar todas las entradas

Heatmiser - Mic City Sons


I will admit that I am one of the many who have probably stumbled across Heatmiser just through an obsession with Elliott Smith. Digging, mostly backwards, through Smith's discography revealed to me an era in which he shared the musical duties, including vocals, with a full band. If Heatmiser had always been a staple of your '90's indie rock fix, forgive me for my ignorance.continue→
With that said, I came across Heatmiser's Mic City Sons, the band's most well known as well as the last album they released. The album is divided between songs written and sung by Smith and those of guitarist and co-lead vocalist Neil Gust. It is a solid set of songs with intriguing melodies and beautiful lyrics. However, while trite and expected, Smith's songs occupy the better half of the album.

Beginning with "Get Lucky," we have the now all-to-familiar voice of Elliott Smith, whose lyrical genius and ear for melody is surely missed. It seems clear why he would develop musically on his own, as he had so much creativity and craftiness that he needed to spread his wings and leave the confines of band members with whom he shared creative control. On this track, Smith is vocally powerful, especially in delivering part of the ominous chorus "We're taking you to pieces," while Gust shares some vocals. Next is another standout for the album with "Plainclothes Man" with more delicate instrumentation and layered vocals that are more in line with Smith's solo work.

Proceeding along, "Low Flying Jets" introduces us to Gust, the hopelessly overshadowed second half of Heatmiser's singing duo. Although a bit catchy, Gust is held back by the unchanging dirge of his delivery. "Rest My Head Against the Wall" is another example of this, with Gust's more grungy orientation even more emphasized as he sings about some sort of seedy sexual habit in a public restroom.

"The Fix Is In" is a shining moment for instrumental style as the slow drums (courtesy of Tony Lash) and distorted guitar bring the song a subdued, lo-fi quality that matches Smith's dreamlike chorus and multi-layered vocals. What follows is a rapid speed up with two louder songs by Gust, "Eagle Eye" and "Cruel Reminder," that are quite similar with a slight punk influence.

Smith then returns with "You Gotta Move", a simple but plain downer, and "Pop in G," which conversely sounds like Smith at his lightest and, as the title alludes, "pop"-iest point in the album. Following is the rather forgettable "Blue Highway," which sums up the shortcomings of Gust's one dimensional vocal stylings that hardly sway in his delivery of a slight soaring chorus. While lyrically he can hold his own (as well as he can against a king of that department), his delivery constistently fails to impress.

Despite this, the last two songs of Smith's bring home why this is an excellent album. "See You Later" and "Half Right" are more varying instrumentally than many of Mic City Sons' other songs and they are also the best evidence of what the future would hold for Smith's musical evolution. Acoustic versions of both of these songs very appropriately close out his posthumous compilation album New Moon.

Now that I have discovered Heatmiser, I may dig further back into their short catalog, but I admit that I have limited expectations of what to expect. Mic City Sons features a musically unified band attempting to share the spotlight, but the result is Smith and Gust jockeying for the lead with Smith winning by a mile. But don't get me wrong, this is a great album. Aside from the obvious contributions of Smith, Gust and his fellow bandmates bring thoughtful lyrics and sharp instrumentation to the table to create the overall melodic mix of downer grunge and lighter indie rock. While Elliott Smith would dismiss the "loud" and repetitive quality of their sound, he gives too little credit to Gust's and certainly his own ability to craft melodic alternative rock and thoughtful lyricism within the dynamics of the band.



Debo admitir que soy uno de los muchos que probablemente han tropezado con Heatmiser sólo a través de una obsesión con Elliott Smith. Escarbando hacia atrás por su discografía, revela una época en la que comparte funciones, incluso voces, con una banda completa. Si Heatmiser siempre había sido un elemento básico de tu noventosa formula de indie rock, perdonad por mi ignorancia. Con eso dicho, me encontré con Mic City Sons, el más conocido de la banda, y también el último. El álbum se divide entre canciones escritas y cantadas por Smith, y las de Neil Gust. Se trata de un sólido conjunto de canciones con melodías interesantes y bellas letras. Sin embargo, aunque suene trillado y esperado, las canciones de Smith ocupan la mejor mitad del álbum.

Empezando por "Get Lucky", con la voz más familiar de Elliott, cuyo genio para las letras, y oído melódico seguramente se perdió. Parece claro por qué iba a desarrollarse musicalmente por su cuenta, para extender su creatividad y astucia fuera de los confines del grupo con el que compartía el control de las composiciones. En esta pista, la voz de Smith es poderosa, especialmente en la parte del siniestro coro "Vamos a llevarte a pedazos", mientras Gust agrega algunas voces. El siguiente es otro destacado del álbum, "Plainclothes Man", con una más delicada instrumentación y capas de voces más en la línea de su trabajo en solitario.

Procediendo a lo largo, "Low Flying Jets" nos introduce a Gust, la mitad irremediablemente eclipsada del dúo de canto de Heatmiser. Aunque es un poco pegajosa, Gust se ve limitado por el canto inmutable de su entrega. "Rest My Head Against the Wall" es otro ejemplo de esto, con una orientación más grungy, más enfatizada cuando canta sobre una especie de sórdido hábito sexual en un baño público.

"The Fix Is In" es un brillante momento de estilo instrumental con lentos beats (cortesía de Tony Lash) y una distorsionada guitarra que lleva a un tenue, lo-fi de calidad que se corresponde con los ensoñados coros de Smith y las vocales multi-capa. Lo que sigue es son dos canciones más fuertes de Gust, "Eagle Eye" y "Cruel Reminder," bastante similares, y con una leve influencia punk.

Smith regresa con "You Gotta Move", una simple pero llana decepción, y "Pop in G", que por el contrario parece su más ligero, y que en su título alude, al punto "pop" del álbum. El siguiente es el más fácil de olvidar "Blue Highway", que resume las deficiencias de estilos vocales de Gust que no influyen en la entrega de sus levemente elevados coros.

A pesar de esto, las dos últimas canciones de Smith, "See You Later" y "Half Right" tienen más variables instrumentales que muchas de las otras canciones de Mic City Sons, y también son la mejor prueba de la evolución musical de Smith. Versiones acústicas de estos dos temas, muy apropiadamente cierran su póstumo New Moon.

Ahora que he descubierto Heatmiser, podré cavar más atrás en su corto catálogo, pero admito que he limitado mis expectativas. Mic City Sons cuenta con una banda musical unificada que intenta compartir el punto de vista, pero el resultado es una competición entre Smith y Gust por el liderazgo, que Elliott gana por una milla. Pero no me malinterpreten, esto es un gran álbum. Aparte de la obvia contribución de Smith, Gust, y sus compañeros de banda traen letras reflexivas, e instrumentación fuerte a la mesa, para crear la mezcla melódica final, downer grunge & lighter indie rock. timbo8

buffer....

Elliott Smith - Roman Candle


El disco debut de Elliott Smith funciona como un excelente punto de partida para aproximarse a la obra del solitario y malogrado compositor, oriundo de Omaha, Nebraska (sí, al igual que Conor Oberst). Como todos los jóvenes que querían dedicarse a la música en el noroeste de Estados Unidos de principios de los ’90, Steven Paul Smith cantaba y tocaba guitarra en una banda grunge, llamada Heatmiser. Roman candle es la primera prueba de que ni el sonido ni la dinámica grupal era lo que más acomodaban a Smith. Por esos días declaraba la frustración que le producía llegar con canciones que luego mutaban a lo que él consideraba “ruido", además de no sentirse identificado con la gente que iba a ver sus shows en Portland, ciudad en la que vivió su adolescencia junto a su padre. La experiencia Heatmiser era, entonces, una careta con pronta fecha de caducidad.

Motivado por J.J. Gonson, su entonces novia y manager de Heatmiser, Smith grabó sus piezas más íntimas en un subterráneo, con su grabador de cuatro pistas. Nunca tuvo el afán de mostrarlas, consciente de que todo lo que fuera distinto al grunge estaba destinado al fracaso. Fue la misma Gonson quien envió el demo a un ejecutivo del pequeño sello Cavity Search. Smith no esperaba más que una edición en 7 pulgadas, pero, para su sorpresa, el sello quedó maravillado y ofreció un EP.

Todo en Roman candle fue íntimo. Desde la música y letras hasta las colaboraciones y la mezcla. La base de los nueve tracks era una guitarra acústica tocada con los dedos, además de la voz susurrada de Smith, que grababa más de una vez para sobreponerlas. Esta técnica, que se debía exclusivamente a la vergüenza que le producía escucharse, se convertiría a la larga en su sello personal. La mayoría de los otros arreglos fueron también hechos por Smith, siendo los más notorios algunos riffs de guitarra eléctrica. El resto son colaboraciones de sus amigos de entonces: co-escribió “No name #1" con Gonson; sus compañeros de Heatmiser Tony Lash y Neil Gust también participaron, ayudando en la mezcla y apareciendo en la portada, respectivamente; y Pete Krebs, músico del sello Cavity Search, ayudó con instrumentación de apoyo para la citada “No name #1" y “Kiwi maddog 20/20".

Pero el sonido lo-fi y acústico no es lo que más se recuerda de Smith. Sus temáticas y letras pasaron a la historia, funcionando casi como un testamento de la alienación y soledad que sufría. Desde el principio, con el tema que da nombre al disco, Smith muestra odio y rabia contra su padrastro. Para quienes no lo conocen, se presenta como una “bengala con la cabeza llena de llamas", con ganas de hacer daño a quien fue responsable de una infancia complicada. La saga “No name" (de la 1 a la 4) demuestra más soledad y frustración, con uno que otro toque de sátira e ironía. “Condor avenue" y “Last call", ambas escritas mientras Smith todavía estaba en el colegio, otorgan otro enfoque –más adolescente y rabioso– al mismo sentimiento que rodea el disco.

Algo que sorprende es que, salvo en “Roman candle", los ritmos y melodías son bastante luminosos. Son las letras las que otorgan ese carácter de oscuridad y desesperanza a su música. Esto queda demostrado en el cierre, con “Kiwi maddog 20/20", un homenaje a su vino favorito. No sólo es el único tema que funciona con instrumentación completa, sino que además cierra el disco dejando una extraña sensación de alivio y optimismo.

No hay duda de que Elliott Smith alcanzó su clímax musical más tarde –con discos como Either/or (Kill Rock Stars, 1997) o XO (Dreamworks, 1998)–, pero ningún otro tiene la honestidad, la crudeza y la esencia de lo que es Elliott Smith como Roman candle. La historia que viene después es por muchos conocida, pero es aquí cuando comenzó a escribirse. A la larga, su carrera sería efectivamente una “bengala". Pero, a diferencia de su intención original, esas llamas sirvieron como fuente de iluminación e inspiración a cualquiera que se familiarizó con su trabajo. Catorce años después, aún se niegan a apagarse. Supernet45
buffer....

Elliott Smith: Either Or


En 1995, Kill Rock Stars publicó el álbum homónimo Elliott Smith, un disco con un proceso de grabación similar a Roman Candle, pero con cierto grado de maduración y experimentación. Aunque la mayoría del CD lo grabó Smith en solitario, su amiga Rebecca Gates, vocalista de The Spinanes, cantó los coros en St. Ides Heaven, y el guitarrista de Heatmiser, Neil Gust, tocó la guitarra en Single File. Varias canciones hacen referencia a las drogas, pero Smith explicó que usó el tema de la drogadicción como vehículo para hablar de la dependencia, más que tratar sobre las drogas en sí mismas. Mirando hacia atrás, Smith sentía que el estado de ánimo que se desprendía del álbum le dio reputación de ser una persona oscura y depresiva, y que posteriormente hizo un esfuerzo consciente para abarcar más estados de ánimo en su música.
En 1996, el director de cine Jem Cohen grabó a Smith tocando canciones en acústico para el corto Lucky Three: an Elliott Smith Portrait. Dos de estas canciones aparecieron en su siguiente publicación Either/Or, otra edición de Kill Rock Stars que salió a la venta en 1997 con buenas críticas y que se convirtió en su álbum más aclamado. En el álbum podemos encontrar a un Elliott Smith experimentando con una instrumentación completa, con varias canciones conteniendo bajo, batería, teclado y guitarras eléctricas, todos tocados por el propio Smith. El título del disco está inspirado en el libro del mismo título (O lo uno o lo otro en español) del filósofo danés Søren Kierkegaard, que trata temas como la psicología existencial, el miedo, la muerte o Dios.
buffering...

Heatmiser - Dead Air


Heatmiser fue una banda de rock alternativo que se originó en Portland, Oregon en octubre de 1991. Sus integrantes fueron: Elliott Smith (guitarra y voz), Neil Gust (guitarra y voz), Brandt Peterson (bajo, más tarde sustituido por Sam Coomes, líder de Quasi) y Tony Lash (batería), Eran conocidos por sus letras y cancionesbien elaboradas, a menudo con la yuxtaposición de palabras alegres, melancólicas y melódicas.
buffer....