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Deerhunter - Microcastle


“Microcastle” es el tercer disco de Deerhunter, un grupo de Atlanta influenciado por la psicodelia de los 60’s, la Velvet Underground, el ambient, el noise pop de Sonic Youth, los Galaxie 500 o el shoegazer británico.
Bueno, etiqueta tras etiqueta tras etiqueta, todo reciclajes (conscientes o no) de la lisergia de finales de los 60 y comienzo de los 70.

Su pop ofrece voces laxas e instrumentación que alterna arreglos de expresión etérea y/o vaporosa con cascadas de distorsión guitarrera.

La apariencia ensoñadora de su psico-ambient ya es apreciable en su corta intro con empleo de efectos espaciales. Esta pieza es el preludio de “Agoraphobia”, uno de los mejores temas del disco con su medio tiempo de goteantes arpegios jangle pop y ritmo velvetiano.
Su texto minimalista es una búsqueda de afecto con Bradford Cox pidiendo con dulce voz que le confortes.

La atmósfera suave y lisérgica de estas dos primeras piezas, y los textos y sonidos de ensueño (el soñar es bastante constante en los textos del álbum) se reiteran a lo largo de todo el disco, sea con “Never Stops”, fuga onírica en ambientes ácidos garage-pop con significado uso del bajo, o en “Nothing Ever Happened”, rítmica canción con sinuosos y repicantes riffs de guitarras, una dinámica línea de bajo, armonías vocales y fuzz.

La sutileza de su música (con la fragilidad vocal acentuando tal condición) se aprecia en “Little Kids”, pausado corte con ecos de la Velvet, reflejos de campanillas, distorsión puntual y arpegios con cierta evocación oriental.

“Activa” psicodelia experimental con voces distantes que no quedarían mal en un disco de los 60’s de tantísimos conjuntos que grabaron sus LPs en la época sin promoción alguna, “Saved By Old Times”, canción con riff blues-rock y texto con presencias vampíricas, “These Hands”, medio tiempo dream pop sobre el paso del tiempo con perspectiva desesperada en soledad, o “Twilight At Carbon Lake”, punto y final de un disco en donde confluyen con esencia vals-psicodélica una voz perezosa, unas sosegadas guitarras oceánicas y efectos espaciales de película de ciencia-ficción de serie B de los 50. Review
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Deerhunter - Halcyon Digest


Deerhunter es uno de esos proyectos musicales que parecen estar con un pie entre el culto y anonimato. Quiero decir que sus integrantes son capaces de hacer música difícil de etiquetar pero también pueden entregarse referenciar con una desconcertante cualidad mimética entre los colores y pieles de los más distintos abanderados off majors. Eso es lo único que quizá consiga darle una cierta identidad a Bradford Cox, uno de los últimos genios musicales que me ha tocado descubrir. Con Halcyon Digest, Deerhunter intenta dejar un poco lo etéreo para trabajar algo más distinguible, menos elusivo o viral, tanto como lo pueden ser las visiones adornadas de un recuerdo que luego desnudan sus imperfecciones a pleno sol.

Bastante de ese concepto es el Cox a interpuesto como catalizador de los once cortes alucinantes que conforman este disco notable que me confirma, sin tanto alarde en verdad, el nivel de Deerhunter como una de las más interesantes bandas del momento, probablemente confesando en este nuevo disco tantas cosas como las que han terminado haciendo Animal Collective en Merriweather Post Pavilion o los renovados Arcade Fire en The Suburbs. Su vocación por el autismo post rock, deja paso en Halcyon Digest a una cromática implosión que se desliza por debajo y revisita varios de los instantes bisagra de la música popular, y para caer en cuenta de ello no hace falta que uno llegue recién hasta el largo acto final de He Would Have Laughed, que entre el dream pop y el homenaje al garage sureño, se corta abruptamente como la quimera tristona que busca ser el disco completo.

Pero como los trabajos recientes de esas otras grandes bandas de este siglo, el nuevo Deerhunter nos deja con un álbum de melodías felices, hipnóticas, extrañas, y hasta momentos fuertes y cálidos como esas remembranzas juveniles a las que aluden. Es seguramente lo más cercano al pop que han llegado a ser, pero ni aún ahí dejan de sentirse indomables. Entre hipster e intelectuales, Cox y grupo hablan de un mundo común y silvestre, pero no desde el espacio exterior de los sonidos de avanzada, ni desde la perspectiva del vecino del frente que llegará a sus veintes vaciando recuerdos en cuadernos o sketch books, sino como si surgieran del espejo del baño como dobles que narran crónicas de una realidad vaporosa que contamina el pasado con la imaginación.


No one cares for me
I keep no company
I have minimal needs
And now they are through with me

Helicopter

Música de cámara, rock de los suburbios, y también de los ídolos aquellos que idealizaban los chicos a la happy days. Un compendio de lo más sobresalientes que ha salido al inicio de estos recientes años ’10, que se avecinan casi siempre con los temores del agotamiento, al menos hasta que escuchas a alguien como Bradford, y te convences de que lo imprevisible es algo por lo que siempre valdrá la pena esperar.
Jorge Esponda para Otras Tardes
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Deerhunter - Weird Era Cont.


Deerhunter se ha convertido en uno de los grupos más celebrados, crítica y popularmente, y con buena razón. Tienen una increíble habilidad de combinar diversos géneros musicales en una sola envoltura. Cuando se reveló que tenían no uno, pero dos discos en órbita, era motivo de celebración y especulación. Pudieran alcanzar las espectativas luego de la realización de Cryptograms? Ésta fue una creación que aunque se puede definir como abstracta, fue sumamente inspirada y secuenciada con mucha fluidez.

Con Microcastle, Deerhunter está en su pináculo creativo. Aunque es un disco más accesible, es uno conceptualmente lúcido y estimulante, no sólo para el que lo crea pero más para el que lo escucha. Es indiscutiblemente la obra prima del cuarteto, uno que los sube a un nivel más alto de expectativa, y que tomaría años para igualar.

Pero esto no se podía dar. Bradford Cox, líder prolífico de la agrupación, tenía sus propios planes. Tenían en la mira sacar por secreto un disco acompañante titulado Weird Era Cont. Aunque la misma era una sorpresa para el lanzamiento de Microcastle, resultó que el mismo fue descubierto en el Internet. Aunque el secreto se había revelado, lo más predominante era pensar en cómo habían podido lograr una secuencia de canciones casi tan sólidas como Microcastle.

Weird Era Cont. es un pequeño fenómeno, una afirmación de que Bradford Cox y su tropa están en el tope de su carrera musical. Es una amalgama de todas las influencias que han experimentado en su carrera, desde los sonidos ambientales y experimentales de Cryptograms hasta el abstraído y surtido pop de Microcastle.

El mismo abre con “Backspace Century”, corte dirigido por guitarras drenadas, un patrón rítmico consistente y las vocales difuminadas de Cox. “Operation”, subsiguientemente, trata un ritmo al estilo funk con intermedios al estilo jangle, para luego girar a un ritmo más pasivo. No es sorprendente que la agrupación toca dicha canción mucho; pareciera ser el eslabón perdido en la secuencia de Microcastle. Se separa como el momento cumbre en esta segunda inventario de canciones.

Estas son ejemplos de los momentos más accesibles de Weird Era Cont. “Vox Celeste” es una explosión al estilo shoegaze,; otra razón al porque es cuestionable o hasta relevante si Kevin Shields tenga que re agrupar My Bloody Valntine. Es una notable representación del género y, sin embargo, se destaca por tener un sonido muy individual y exclusivo de la agrupación. “VHS Dream” y “Focus Group” son dos representaciones dignas al “alternative” noventoso, género que Deerhunter tantea y lo ha logrado reconstruir y personificar para estos tiempos.

No sería Deerhunter si no estuvieran presente pulsos ambientales para acompañar y definir su secuencia. Temas como “Slow Swords” y “Cicadas” se destacan por exhibir piezas instrumentales con elementos tradicionales, muy parecido a los intermedios presentados en Cryptograms. Otras, como “Ghost Outfit” y “Weird Era”, son más abstractas y experimentales, evocando las texturas que Cox ha matizado en su proyecto Atlas Sound.

Weird Era Cont, como Microcastle, se denomina por ser una reconstrucción al pop. Temas como “Moon Witch Cartridge” y “Vox Humana”, son homenajes al pop norteamericano de los 50’s, época que dicha agrupación ha obtenido mucha de su influencia en este doble proyecto. Como los Ramones en su pasado, y los Raveonettes en el presente, Deerhunter parte del pop tradicional para reconstruir los ritmos de las agrupaciones pre-rock n’ roll y los cuartetos musicales de a capella.

Lanzar dos discos en un mismo año no es una anomalía. Es más, se ha convertido en una modalidad bastante evidente este pasado año. No obstante, no todos tienen el dominio y la astucia de presentarlo con tanta facilidad. Deerhunter ha logrado cautivar la atención del rock independiente con una perspectiva fresca, pero sin olvidar que toda experimentación parte de componentes rudimentarios. Lasereater
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