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Owls - Owls


Good Lord. How do they do it? We marveled at Cap N' Jazz. We puzzled at, but loved Joan of Arc. We fell in love with American Football's beauty. Owls does not break the chain of genius. continue→
Imagine Joan of Arc with a consistant beat and Tim Kinsella singing (mostly) on-pitch notes. Now imagine the coolest songwriting ever penned. Owls fits somewhere in the middle. It's jazzy and sporatic. It's beautiful and disturbing. It's like nothing you've ever heard. After a few listens you will thank the music gods for allowing this record to be made. It will suck you in and not let you go. This is one of those albums that you won't leave home without. It simply will not leave your CD player no matter how hard you try. Well worth every penny. The only downside to this record is that it only has eight tracks. Mike, Tim... give us another one please... Nathan Pierce


Buen Señor. ¿Cómo lo hacen? Nos maravillamos de Cap'n Jazz. Quedamos perplejos y confundidos, pero nos encantó Joan Of Arc. Nos enamoramos de la belleza de American Football. Owls no rompe esa cadena de genialidades. Imaginar a Joan Of Arc con beats constantes y Tim Kinsella cantando (mayormente) sobre notas altas. Ahora imagine las mejores composiciones jamás escritas. Owls se ajusta en un algún punto intermedio. Es avivado y esporádico. Es hermoso e inquietante. Es como nada que hayas oído. Después de unas pocas escuchas, darás gracias a la música de los dioses por permitir que este registro se haya hecho. Este es de esos discos que no dejarás en casa al salir. Sencillamente, no dejará tu reproductor, no importa cuánto te esfuerces. Nathan Pierce

¿Qué sucede cuando se cruza una saludable dosis de experimental, jazz, y post-emo? llegas a Owls. Si accidentalmente llegaste a esta página tratando de encontrar el disco de Rob Thomas, te ahorraré algo de tiempo ... los odiarás.

Pero si estás tan quemado de progresiones G-D-C que estás a segundos de vomitar una egagrópila, por favor, permita que esta banda ingrese en su colección musical. Pero me deja una cosa de mi pecho, yo no voy a siquiera intentar describir las guitarras esquizofrénicas que de alguna manera han descubierto la forma de caminar una barrera invisible entre rhythm & lead. Y no hay manera de que pueda relatarte como tal la brillantez, y el sabor de este aparente lío caótico. Aquellos de ustedes que prefieren más belleza simétrica y accesible indie, deberá examinar la increíble música de American Football, otra perla del collar Kinsella. A.F.I.H.F.

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The Convocation Of... - Pyramid Technology


Lleno de energía, ingenio, encanto y entusiasmo, este grupo de Baltimore ofrece una combinación mágica de rock, soul psicodélico, y pasión post-punk para animar un disco entero. Publicado bajo la etiqueta Tiger Style, The Convocation Of... ofrece una variación de texturas, tonos, sabores y colores musicales, con guitarras sorprendentes, ritmos delirantes, teclados bellamente melódicos, y voces convincentes. Pyramid Technology es el tipo de registro que requiere repetidas escuchas para satisfacción de oídos y gustos del oyente. En medio de cada conmovedora escucha, no te quedarás sin nuevas sorpresas instrumentales, vocales, y de arte lírico. Una banda con respeto a su oficio, y un poderoso sentido de la resistencia.
Read the Original Here
Filled with energy, wit, charm, and enthusiasm, this group from Baltimore delivers a magical blend of rock, psychedelic soul, and post-punk passion to enliven a whole record. Released under the label Tiger Style, the Convocation Of... provides a variation of textures, tones, flavors, and musical colors with striking guitars, raving rhythms, beautifully melodic keyboards, and compelling vocals. Pyramid Technology is the kind of record that requires repeated listening for further satisfaction of the listener's ears and tastes. In the midst of each soulful listen, one will not be left without fresh new instrumental and vocal surprises and lyrical artistry. A band with reverence to their craft and a powerful sense of endurance, the Convocation Of... have made it this far in their veteran careers to produce a memorable piece of music. Look for greater things to come for a group of such exuberance and innovative fervor.

o en AllMusic

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Fennesz - Endless Summer


En 1944 el crítico de arte Clement Greenberg escribía:
"Sin embargo, me parece - y la conclusión es obligada por observación, no por preferencia - que el arte pictórico más ambicioso y eficaz de estos tiempos es abstracto o va en esa dirección ".
En el IDM (Intelligent Dance Music) esto también parece ser verdad. Si bien no podemos descartar sólidos esfuerzos de varios artistas que siguen del lado melódico y más pop del género, el trabajo más ambicioso va en ese camino. "Plus Forty Seven Degrees 56' 37" Minus Sixteen Degrees 51' 08", es de los álbumes más abstractos y de difícil fonética del año 2000. Lavas de sonido digital envuelven al oyente en cada pista, donde Fennesz parecía hacer caso omiso a su guitarra en favor de la capacidad generadora de sonido de su laptop. En algunas pistas, pudo haber sido utilizada alguna, pero uno nunca podrá estar seguro, ya que cada parte fué cortada y manipulada hasta desconocer de su pasado. Mientras que el disco era muy difícil de pasar, era en última instancia, fascinante y esclarecedor.

En este álbum editado por el sello experimental Mego, el arte de tapa es la primera pista a los sutiles cambios en el sonido de Fennesz. Un homenaje evidente a los Beach Boys, desde el título a la portada. Cuando nos enfrentamos al disco, el oyente se golpea por primera vez con su forma melódica. Por supuesto, melódico en el sentido de un compositor Vienés de vanguardia que distorsiona digitalmente cada pequeña pieza de información incluída en sus composiciones. Una vez que el tema melódico ha sido concretado durante sus canciones, el oyente sólo puede concentrarse en el dominio digital que Fennesz ha creado.

En la pista que intitula el álbum, la línea de guitarra se ejecuta a lo largo de los ocho minutos de duración, por debajo de un brilloso sonido procesado y otra línea de sintetizador melódico que surge de las oscuras profundidades de los ruidos circundantes a fines de cristalizar la canción en los segundos finales. Del mismo modo, en "Caecilia", notas de marimba flotan dentro y fuera de la distorsión borrosa de una manera que contrasta con cierto anhelo, seguido por una estructura de acordes simples de guitarra que refuerzan el sentimiento evocado en la sección de las campanas. Aunque todas las canciones son dignas de mención, "Before I Leave" se encuentra junto a los dos anteriores como lo más destacado del álbum. "Before I Leave", utiliza una simple repetición de efectos a fines de hipnotizar los cuatro minutos de duración, pero en repetidas escuchas tiene una complejidad sorprendente. Una melodía aparece debajo de la superficie - casi imperceptible al oyente y en contrapunto a la simple melodía que utiliza.

La única queja que puedes encontrar en este disco es el orden de las pistas. Si tuviera la oportunidad me gustaría cambiarla un poco para un mejor flujo de una vía a otra. En general, el álbum parece romper las canciones que usa con las mismas técnicas de manipulación digital para que se oiga mejor unas contra otras.

La cualidad abstracta del disco será el último desvío a la mayoría de los oyentes. Debido a su reputación de ruidoso artista experimental, Fennesz, no tendrá la base de fans que es alcanzable por la mayoría de los actos electrónicos e incluso la mayoría de los actos de IDM. Es lamentable porque Fennesz, una vez más, elabora un disco de una belleza resplandeciente que exige ser escuchado con toda su concentración. Una demanda que sólo el arte más importante puede hacer. Una demanda que sólo el arte más efectivo y ambicios puede hacer. Una petición que Fennesz crea con este trabajo. "

Uno de los mejores, sino el mejor trabajo ambiental nunca antes hecho. Enciendelo, sintoniza, abandonas? Sí, por favor.
Read the Original Here
"In 1944 art critic Clement Greenberg wrote, "Yet it seems to me - and the conclusion is forced by observation not by preference - that the most ambitious and effective pictorial art of these times is abstract or goes in that direction." In the IDM genre of music, this also seems to be the truth. While you can't discount solid efforts from various artists that follow the melodic, poppier side of IDM, the truly most ambitious and effective work that is being produced is more abstract. On Fennesz's Plus Forty Seven Degrees 56' 37" Minus Sixteen Degrees 51' 08," Christian Fennesz, a guitarist based out of Vienna, released one of the most abstract and aurally challenging albums of the year 2000 on January 4th of that year. Digital washes of sound enveloped the listener on each track, as Fennesz seemed to disregard his guitar in favor of his laptop and its sound generative abilities. On some tracks it seemed as though the guitar might have been used, but one could never be sure, as each part was cut up and manipulated past recognition. While the CD was extremely challenging to get through, as most noise and abstract releases admittedly are, it was ultimately fascinating and illuminating.


On this CD, released by the experimental Mego label, the cover art is the first clue to the subtle changes in Fennesz's sound. An obvious homage to the Beach Boys already in the title of the record, the cover art features beaches and rolling waves onto the shoreline of an unidentified coast. When confronted with this CD, the listener is first struck with how melodic it is. Of course, this is melodic in the sense that a Viennese avant garde composer who digitally distorts every tiny piece of information that is included in his compositions can be melodic. The melodic sense is indebted largely to a post rock sensibility of repeating phrases with little to no alteration whatsoever during the length of the song once the main theme has been presented. Once the melodic theme has been fleshed out during the song, the listener can only concentrate on the digital mastery that Fennesz has created. Only at key points do melodic phrases appear to the listener unscathed by digital processed bed of sound.


On "Endless Summer," the title track of the album, the guitar line that runs throughout the length of the eight-minute song underneath a sheen of processed sound and another melodic synth line emerges from out of the murky depths of the surrounding noises at the end to crystallize the song in the dying seconds. Similarly, on "Caecilia" marimba notes float in and out of the hazy distortion in a manner that belies a certain yearning which is followed up by a simple guitar chord structure that reinforces the feeling evoked in the bell section. While all songs are worthy of mention, "Before I Leave" stands with the previous two as the highlights of the album. "Before I Leave" uses a simple repeating effect to hypnotic ends for its four-minute duration, but upon repeated listens has a startling complexity to its repetition. A melody appears underneath the surface - almost imperceptible, almost making the listener believe that they aren't hearing it and making it up in counterpoint to the simple melody line that is used.


The only complaint that can be found with this album is the track order. If given the chance I would change it a small bit, to reflect a better flow from one track to the next. Overall the album seems to break up the songs that use the same techniques of digital manipulation which would be better heard against one another.


The abstract quality of this release is going to be the ultimate turn off to most listeners. Because of his reputation as a noise and experimental artist, Fennesz will not have the fan base that is attainable by most electronic acts and even most IDM acts. This is unfortunate because Fennesz has, once again, crafted an album of shimmering beauty that demands to be listened to with your full concentration. This is a demand that only important art can make. This is a demand that only the most ambitious and effective art can make. This is a demand that Fennesz creates in this work."

One of the best, if not the very best ambient works ever. Turn on, tune in, drop out? Yes, please.

o en Zoltar

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Modeste Hugues - Fomba/ Living Our Destiny


"A pesar de que dejé Betroka muy joven, la música de Madagascar está incrustada en mi corazón, está en mi sangre y me mantiene fresco y feliz.".


¿Cómo llegué a la música?

Me crié en Betroka, una ciudad del centro-sur de Madagascar.
La música que hago es única a la región, donde es influenciada por sonidos tradicionales y algunos ritmos de danzas suaves del sur de áfrica. Aunque mi madre canta y mí tío tocaba el acordeón, no empecé a tocar hasta los 15 años de edad. Un vecino había tocado la guitarra y me gustó tanto el sonido que se la pedí prestada y me enseñó. Luego se mudó con su guitarra, así que construí la mía en el taller de la universidad técnica local donde mi padre era maestro. Tuve que usar líneas de pesca para las cuerdas, lo que significaba que tenía que manteneme muy cerca para escuchar el sonido, pero perseveré a pesar de que probablemente estubiese totalmente fuera de tono.

Por ese tiempo me interesé por otros sonidos musicales, especialmente los de la Mervan, instrumento tradicional de Madagascar, una especie de caja con 24 cuerdas como el Kora, de África Occidental. También me sumergí en los sonidos de la selva, los pájaros, silbidos de los pastores en las montañas ... cualquier sonido que llamara mi atención, yo trataba de imitarlo a mi guitarra casera.

Mi hermano, Zariny Albert, también estaba en la música en ese momento y tocamos juntos en fiestas locales. Incluso tuvo un gran éxito con su grupo. Durante esa época, debido en parte al estímulo de mi padre, me fui a Bulgaria donde tenía beca de la Unesco para hacer un posgrado en ingeniería electrónica. A pesar de que estaba ocupado con mis estudios siempre hice lugar a la música. Conocí a mi esposa griega por lo que nos trasladamos a Grecia. Trabajé como ingeniero, pero cuando nos mudamos a Londres en 1996 había decidido que quería dedicarme a la música porque es mi primer amor.
Read the Original Here
"Though I left Betroka as a young man, Malagasy music is embedded in my heart – it’s in my blood. It keeps me cool and happy."

How I came to this music

I grew up in Betroka, a town in the central southern part of Madagascar. My full name is Modeste Hugues Randramahitasoa but I stick to Hugues because it’s shorter.

The music I play is unique to the Betroka region of Madagascar where it’s influenced by all the traditional sounds of the area together with some softer South African dance rhythms. Though my mother sings and an uncle of mine played the accordion, I didn’t start to play until I was about 15 years old. A neighbour played the guitar and I loved the sounds so much that I borrowed his and taught myself. Then he moved away with his guitar so I built my own at the workshop in the local technical college where my father was a teacher. I had to use fishing line for string so it meant I had to hold it very close to hear the sound but I persevered even though it was probably totally out of tune.

Around that time I got interested in other musical sounds especially those of the mervan, the traditional Malagasy instrument which is a box shape with 24 strings which you play like the West African kora. I also soaked in the sounds of the bush, the birds, whistling of the shepherds in the hills … any sound that appealed to my senses, I tried to imitate on my home-made guitar.

My brother, Zariny Albert, was also into music at the time and we played together at local celebrations. He even had a hit with the group, Zafison Karimbary but Zariny has passed on now. During that time, partly due to my father’s encouragement, I took a degree in engineering and when I was 26, I left for Bulgaria where I got a U.N.E.S.C.O. scholarship to do a post-graduate in electronic engineering. Though I was busy with my studies, I always made time for music and would lead all the student celebrations. Then I met my wife whose Greek so we moved to Greece. I worked as an engineer but by the time we moved to London in 1996 I had decided that I wanted to pursue music because it is my first love. It’s a pity my father is now dead. Though he was happy I completed my studies, I’m disappointed that he can’t experience my music as it evolves now.

from BBC.co.uk

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Rumah Sakit - Rumah Sakit


Instrumental, intelectual(?), centrado e intenso, Rumah Sakit me fue sugerido por mi amigo baterista Dustin hace aproximadamente un año.

**Another coincidence, en mi caso recomendado por Bryan (batería de Karnatra), aunque en realidad la banda en cuestión no era "Rumah Sakit" -comparte sello con Explosions In The Sky, entre otros-, sino "Rumahsakit" sin espacios, banda anterior a la de San Francisco que toma su nombre de la palabra en Indonesio para "Hospital", Otra "coincidencia" podría ser que el primer larga duración de los americanos se intitula "Rumah Sakit", mientras que los Indonesios titularon su debut "Rumah Sakit". Pero volvamos a la crítica de Hodges.**

Luego flotando en mi lista de deseos, finalmente lo encontré en mi buzón de correo, mi reproductor, y posteriormente mi lista de álbumes para una isla desierta.

He encontrado en Rumah Sakit una obra maravillosamente liberadora y estimulante. Tengo una larga historia de disfrutar rock experimental, pero en los últimos tiempos he estado frustrantemente fascinado con la conciliación de los aspectos compositivos entre la música moderna y el experimentalismo, aunque con una actitud a veces rayana en el elitismo. Me ha recordado en términos muy claros que no es necesario escribir la versión siglo 21 de "My Life" de Lennon, para componer música efectiva y afectiva. Las seis piezas instrumentales de este comunicado auto-titulado demuestran un asombroso dominio de la dinámica, textura, la forma y el ritmo. Desde el primer explosivo 5/8 riff de "I Can't See Anything When I Close My Eyes", Rumah Sakit carena en un viaje de polyrhythmic driven-riffs que al mismo tiempo electriza y alivia.

A pesar de su agresividad, que no necesariamente identifica a Rumah Sakit como "heavy" para los estándares actuales. Su música se ejecuta con intensidad desde una correcta mezcla de noise y delicadeza, con muy pocos trucos de estudio. Hay sonidos audibles de la lucha que estos chicos están teniendo con la música monstruosamente compleja que han formado, y hasta incluso hay algunos errores de ejecución que fácilmente podrían haber sido eliminados, pero que han quedado sólo para demostrar la humanidad de la banda.

En la remota posibilidad de algún día te preguntes "¿Qué pasaría si King Crimson se desenchufara de todos sus procesadores y una máquina del tiempo en frecuencia veintialgoPO-ed, la respuesta vendría en dos palabras: Rumah Sakit . Les ruego que le comprueben.
Read the Original Here
All-instrumental, intellectual, focused, and intense, Rumah Sakit was suggested to me by a drumming friend (thanks, Dustin) about a year ago. After floating around on my wish list, it finally found its way into my mailbox, my CD player, and subsequently my list of deserted island albums.

I have found Rumah Sakit to be a wonderfully liberating and inspiring work. I have a long history of enjoying experimental rock, but in recent times I have been frustratingly fascinated with reconciling the songwriting aspect of modern music with experimentalism, admittedly with an attitude sometimes bordering on elitism. Rumah Sakit has reminded me in no uncertain terms that it is not necessary to write the 21st century version of Lennon's "My Life" to compose effective and affective music. All six of the instrumental pieces on this self-titled release show uncanny mastery of dynamics, texture, form, and rhythm. From the first explosive 5/8 riff of "I Can't See Anything When I Close My Eyes", Rumah Sakit careens into a riff-driven polyrhythmic joyride that is simultaneously electrifying and soothing, comic and serious, rocking and sublime.

Despite their aggressiveness, I would not necessarily identify Rumah Sakit as "heavy" by today's standards. Their music is executed with a blistering intensity with just the right mixture of noise and delicacy, with very few studio tricks. There are audible sounds of the struggle that these guys are having with the monstrously complex music they have composed here. There are even a few dampened string rings could have easily been punched out, but that are left in just to prove the band's humanity.

The lowdown: On the off chance that you were to one day ask yourself "What would happen if King Crimson unplugged all that processing and were "time machined" into slightly PO-ed twentysomethings", the answer would come in two words: Rumah Sakit. I beg you to check them out

writen by Jeff Hodges
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*próxima entrada, Rumahsakit)

The Velvet Underground - Bootleg Series Volume 1: The Quine Tapes


The Quine Tapes es un triple álbum en vivo de The Velvet Underground.
La primera de las Series fué grabada por Robert Quine, un fan de la banda que más tarde se convertiría en un influyente guitarrista new wave y que ha tocado con músicos como Richard Hell, Lou Reed y Lloyd Cole.
El segundo volumen iba a ser un show de 1967 en The Gymnasium de New York City, pero disputas monetarias entre la banda y Universal han puesto un alto en las futuras entradas de la serie.
Durante la gira de más de 70 fechas por USA & Canada en 1969, la banda había tomado una importante base de fans y de vez en cuando un fan llevaba (con consentimiento de la banda) equipo de grabación para tomar el set. La mayoría de las veces, esto significaría grabadoras portátiles relativamente sencillas que resultaban en grabaciones monoaural de baja fidelidad.

Robert Quine, un ávido fan de Velvet Underground. Se hizo amigo de la banda y le permitieron grabar desde la audiencia, desde donde registró varios conciertos, de los cuáles compiló lo que consideraba el mejor material. Además, las cintas de Quine contienen canciones que rara vez tocaban, como "Sunday Morning", "Venus in Furs" y "The Black Angel's Death Song"

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Björk - Vespertine


Con Vespertine, su cuarto disco siguiendo a su predecesor, Homogenic, tras más de tres años y medio- Björk está lista para que la música se apodere de su psíquico. El álbum (a cuyo título ella se refirió como "cosas que pasan a media luz") será su primera nueva música desde la banda sonora de siete canciones de "Dancer in the Dark."

"Es un alivio para mi," dijo, "después de tres años de estar haciendo el filme, volver a hacer canciones que están en mi cabeza."

A pesar de haber sido grabado alrededor del mundo -incluyendo sesiones en Londres, Nueva York, España, Dinamarca e Islandia- durante un período tumultuoso para la cantante/productora, Björk dijo que Vespertine está marcado por su sentido de la calma. Hasta algunos de los nombres de las canciones -"Cocoon," "Aurora," "Hidden Place" - sugieren un vuelco introspectivo comparado con la catarsis relativa de Homogenic.

"Homogenic para mi fue una confrontación de emociones y fue muy dramático," dijo Björk, "tanto en el sentido melódico de las cuerdas como en los ritmos distorsionados tenía muchos esteroides en el aire. Vespertine es lo contrario - muy introvertido, muy callado y pacífico, y en paz con uno mismo."

"Este álbum es acerca de inventar tu propio paraíso, pero debajo de la mesa de la cocina, o sea que es muy sigiloso." Explicó. "Es como estar solo en tu casa con tu laptop, suspirando por un año y escribiendo una canción muy pacífica que camina de puntillas."

Esa perspectiva hogareña, combinada con la selección de instrumentos acústicos que Björk escogió para Vespertine -incluyendo el celeste, la caja musical y el arpa- fueron las razones por las que ella nombró al álbum Domestika. Al final cambió el nombre porque le parecía muy literal y directo.
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Sparklehorse - It's A Wonderful Life


"Con un claro sabor a alucinógeno, el rock de Sparklehorse se sitúa a mitad de camino entre Crazy Horse y Spacemen 3. Y es que escuchar la música que surge de la cabeza de Mark Linkous supone aspirar aromas procedentes de las praderas norteamericanas mientras la cabeza es asaltada por acordes espaciales.

"It’s a wonderful life" es su tercer disco y data del 2001, supuso un salto en ambición. La grabación contó con las colaboraciones de lujo de Tom Waits, PJ Harvey o Dave Fridmann. Después de las dos primeras grabaciones en las que Linkous lo hizo casi todo en su estudio ‘Static King’, llegó la hora de dar un salto cualitativo, para ello caminó junto a Fridmann en el proceso de grabación. La obra supuso remarcar más si cabe el acento surrealista de los discos anteriores, y tiene algunos temas realmente maravillosos. ‘Keep all your crows away, hold skinny wolves at bay in silver piles of smiles, may all your days be gold my child’ reza el estribillo de Gold Day, el segundo corte del disco y a la postre una de las canciones más bellas que Sparklehorse jamás hayan producido.

Linkous es un hombre esquivo al estilo de los grandes, pero que se mueve en el terreno de los pequeños y que no tiene pensado salir de él. Nunca veremos a Sparklehorse tocar en un estadio, ni en un gran auditorio acompañados por una orquesta sinfónica, para encontrarnos con Linkous y compañía tendremos que movernos a sitios con mucho humo donde las cosas son mucho más cercanas y las canciones mucho más disfrutables. Y si algo tiene Sparklehorse son canciones, canciones enormes." SacateUnDisco

Apple bed:
Desearía tener
La cabeza de un caballo
El corazón de un tigre
Una cama de manzanas.

Babies on the sun:
El sonido de tu voz
Levantó tumbas de gatos
El estrépito de tus pasos
Despertó cuevas de murciélagos

Bebés en el sol,
Bebés en el sol.

Tu primer aliento ardiente
Fue una sinfonía
Y una nave llena de caballos
Bajó al mar.

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Acoustic Guitar Trio - Acoustic Guitar Trio

No es un nombre imaginativo, pero sí un registro imaginativo. Este trío de Rod Poole (acoustic guitar, bowed guitar), Nels Cline (acoustic guitar), y Jim McAuley (acoustic guitar) han producido un encantador e intrigante set de improvisaciones.

Grabado en Los Ángeles en el 2000, Incus Records se toma un tiempo para sacarlo, pero su venerable status como probablemente el primer sello independiente de 'run-musicos' en Gran Bretaña" les da una pequeña tregua. Y este lanzamiento, es la forma más accesible e intrínsecamente, muy hermosa, que muchos registros Incus.

Se inicia con cautela suficiente y algunas incursiones quejumbrosas, probando incursiones, pero Cline, McAuley, y Poole han tocado juntos en L.A. durante algún tiempo, y su empatía es rápidamente evidente (según Cline, que a veces hacen un acto de afinaciones antes de improvisar!) Cline, por supuesto, es uno de los grandes guitarristas en torno a este punto, un toque de luz a los 2000's.Poole era una pequeña joya, y McAuley es aparentemente un especialista en el Renacimiento y guitarra barroca clásica, pero sin esfuerzo, como en casa en esta compañia.

Es difícil elegir a los jugadores, aparte, a pesar de que se separan muy bien a través de la imagen estéreo, en caso de que haya tal cosa. En varios puntos, en realidad, recuerda las lecciones de artesanía de guitarra de Robert Fripp.

Lleno de sorpresas, este disco rara vez se queda inmóvil. Violento y brutal en algunos lugares, el trío de repente puede bloquear en patrones minimalistas imposibles, como en "MY You" o "Extinguished By Rain". Varias piezas de impulso hipnótico. Blues ocasionales se deslizan en forma incongruente, un flash corriendo en medio del zumbido de pulsos. A veces suena como un montón de hormigas decorando, otras veces como el interior de un reloj de péndulo, marcando y estrepitando cosas maravillosas.

El extraordinario final "Seventeen Step" es en efecto diecisiete minutos de largo, pero estos músicos son conscientes de cómo llenar un espacio creativo. Un registro detallado pone de relieve el sentido dinámico en la muestra.
Read Here The Original
Not an imaginative name, but an imaginative record. This trio of Rod Poole (acoustic guitar, bowed guitar), Nels Cline (acoustic guitars), and Jim McAuley (acoustic guitars) have produced a lovely, intriguing set of improvisations. If you're thinking you like improvised acoustic guitar trios as much as the next chap, but that you're not sure you could eat a whole one, think again.

Recorded in Los Angeles, 2000, it's taken a while for Incus to get this out, but their venerable status as probably "the first independent, musician - run record company in Britain" cuts them a little slack. That, and this release, which is way more accessible and intrinsically, well, lovely than many Incus records.

It starts cautiously enough with some querulous, probing incursions, but Cline, McAuley, and Poole have played together in LA for some time, and their empathy is quickly obvious (according to Cline, they sometimes make up tunings minutes before improvising!) Cline, of course, is one of great guitar players around at this point, 2000's The Inkling being a recent highlight. Poole's earlier Iasisalbum was a small gem, and McAuley is apparently a specialist in Renaissance and Baroque classical guitar, but effortlessly at home in this company.

It's difficult to pick the players apart, though they are separated nicely across the stereo image, should you have such a thing. At several points, it actually recalls one of Robert Fripp's Guitar Craft lessons, perhaps when our Bob pops out of the room to call Toyah in for her tea or something, and the class just strrreeettch out a little while the cat's away. The timbre is the same - several acoustics locking horns (though without the overgrown harpsichord sound Guitar Craft sometimes had, thank goodness) - and the improvised melodic approach is similar too.

Chock full of surprises, this record rarely sits still. Violent and brutal in places, the trio can suddenly lock into impossibly pretty minimalist patterns, as on "My You" or "Extinguished By Rain". Several long pieces build with mesmeric momentum. The players rumbling, sawing, worrying away. The occasional bluesy slides slips in incongruously, a dashing flash of colour amidst buzzing drone-like pulses. Sometimes it sounds like a bunch of ants decorating; other times like the inside of a grandfather clock, ticking and clanging. Wonderful stuff.

The final, extraordinary "Seventeen Step" is indeed seventeen minutes long, but these musicians are aware of how to fill a space creatively. A detailed recording highlights the dynamic sense on show here, and an hour scoots by in no time.

It ends perfectly, with a satisfyingly decisive, koto-like twang.

o en BBC.co.uk, writen by Dan Hill

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