Galaxy 500 - Today

Eran ángeles y su primer disco es ya una cumbre celestial. Dos son las canciones que sirven de columna vertebral. Por un lado, ‘Tugboat‘, melancolía punteada que había servido para que el trío debutara en single, era un chorro de eco sobre el corazón. Tres minutos y 54 segundos de encrespadas guitarras y un mensaje amoroso-sexual disfrazado de hastío:
No quiero quedarme en tu fiesta, no quiero hablar con tus amigos, no quiero votar a tu presidente, sólo quiero ser el capitán de tu remolcador.
Su patrón se repite también en la inicial ‘Flowers‘, donde Wareham da toda una lección de cinismo: mientras la música parece la más bella ensoñación romántica (con su voz haciéndose grave y rebotando contra las paredes), el mensaje es desolador:
No puedo calmarte (…) No puedo estar allí cuando te duermas, no puedo entrar en tus sueños. (…) Parece que las cosas tienen que cambiar, porque, niña, eres una lunática
La otra canción-emblema es la recreación de un tema de Jonathan Richman, ‘Don´t Let Our Youth Go To Waste‘. Ahí la banda se desborda: todos sus sonidos cristalinos, su psicodelia de baja fidelidad, su impericia y sus defectos, todo se une para crear un totem, la piedra filosofal del sonido Galaxie 500. Como si de un ‘The End‘ (The Doors) recreado por la Velvet Underground se tratase. ‘Don´t Let Our Youth Go To Waste’ es una hermosa vuelta de tuerca a la juventud perdida y también mucho más que una simple versión. Cada momento de la canción previa de Richman cobra vida propia, con un solo final de guitarra que reverbera y crea un estándar de belleza. Muchos grupos se han fijado en él cuando se ha tratado de recrear paz y belleza.
Nor can I stand being out of your life / And I could bleed in sympathy with you / On those days / And I could drink up everything you have /Don’t let our youth go to waste
El resto del disco es una recreación enormente acertada de un sonido monolítico y, posiblemente, algo limitado. Mejor así. Mientras otros se pasan la vida buscando su estilo musical, Galaxie 500 lo tuvieron tan claro que se limitaron a tratar de superarse a sí mismos. --Hipersónica

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Spacemen 3 - Sound Of Confusion

En 1986, unos jovencísimos Peter Kember, alias ‘Sonic Boom’, y Jason Pierce obtuvieron por fin la recompensa de ver publicado un material que llevaban tiempo gestando. Su impacto inicial fue mínimo, al ser ignorados por virtualmente toda la prensa. Los pocos que les hicieron caso les tacharon de cuasi-plagiadores. Y es cierto que ‘Sound of confusion’ es un tributo a un montón de influencias primerizas, pero también es algo más. Vayamos por partes.

Mediados de los 80 es una época en la que esa masa informe y no cuantificable llamada ‘underground’ empieza a hacerse notar, a tomar consciencia de sí mismo. En América empieza a haber un montón de bandas, como los Replacements, Sonic Youth o R.E.M., que empiezan a salir de la oscuridad, si bien los primeros se la pegaron millones de veces. En el mismo Reino Unido, los Smiths se coronaron como la banda ‘indie’ por excelencia, y su acogida inicial del punk había nutrido a un buen puñado de bandas que se tomaban en serio la filosofía del ‘hazlo tú mismo’ y a un buen puñado de sellos independientes como Rough Trade, 4AD o Cherry Red.

No obstante, hay dos bandas que para mí simbolizan la escena de este tiempo. Una es Jesus and Mary Chain. ‘Psychocandy’, una revolución y también un éxito: creadores en solitario del ‘noise pop’, “los nuevos Sex Pistols”, etc… La otra es ésta. Y curiosamente, ambas tienen las mismas influencias. En realidad, no podía ser de otra manera. El ‘underground’ se nutre de ‘underground’, es decir, de Velvet Underground, Stooges, MC5, The 13th Floor Elevators, Death, pero mientras los JAMC le insuflaron una parte de pop y otra de ruido, Pierce y Kember tomaron como base el ‘White Light/White Heat’ dotándole de elementos ‘space’ y psicodélicos.

¿El resultado? El resultado es una música de trance, algo tribal y mucho de garagera, precursor del stoner, ‘lo-fi’, peligrosa, monótona y simple. El amplificador parece que va a reventar de un momento a otro, las canciones no superan los dos o tres acordes que se extienden a lo largo de minutos que parecen horas, la batería jamás cambia un ‘cuatro por cuatro’ marcado por el bombo ni introduce ningún ‘break’ ni nada. Todo ello forma una suma hipnótica, en la que pierdes totalmente la noción del tiempo, y lo que podría ser el festival del aburrimiento se convierte en una experiencia parecida a la de los estupefacientes, de los que tanto abusaban los miembros de esta banda.

A partir de ‘Sound of confusion’, Kember y Pierce fueron sustrayendo los elementos garageros y se quedaron con su sonido identitario en su forma más pura: el ‘drone’. Aquí, sin embargo, las referencias son tan obvias que asustan. A primera vista, de los siete temas iniciales, tres son ‘covers’ – Rollercoaster de 13th Floor Elevators; Mary Anne de Juicy Lucy; Little doll, de The Stooges -, pero escuchar esto revela que los temas originales están muy basados en otros temas reconocibles, siendo el caso más famoso el del tema que cierra el LP original, O.D. Catastrophe, con letras que evocan directamente al T.V. Eye de The Stooges. Quizá sea por esta razón por la que es el disco al que más cariño tengo de todo el canon de Spacemen 3, porque es un excitante viaje por lo mejor de los clásicos con unos guitarrazos que asustan.

‘Sound of confusion’ empieza con un petardazo increíble. Losing Touch With My Mind es muy probablemente el mejor tema de todos los que se encuentran aquí. Sintetizadores a lo Hawkwind dan la bienvenida. El riff más sexy y elaborado de todo el disco le sigue. Las letras, sobre drogas, como no podía ser de otra forma. Los Planetas se pasaron años y años intentando ser los Spacemen 3 españoles. No puedo parar de pensar en ponerme las gafas de sol y tirarme al suelo de rodillas cada vez que lo pongo.

Hey Man pone un pie en el futuro de Spacemen 3, en el ‘drone’ guitarrero litúrgico basado en un Velvet Underground más baladero, y Rollercoaster pone un pie en el pasado con ese monolítico y pesado riff, casi reminiscente a grupos de ‘heavy metal’. Si sus casi ocho minutos parecen excesivos, mejor no mirar los 17 de la versión de los bonus tracks, pero lo que está claro es que es difícil desprenderse de su sonido desgarrador. Alguna vez leí que ‘Sound of confusion’ era el mejor álbum para recuperarse de una terrible resaca de drogas que no son precisamente alcohol. Este tema y O.D. Catastrophe deben de ser la razón. Este último es aterrador, un acorde repetido machaconamente que me estremecen como pocas cosas en este mundo.

No quiero acabar esta reseña sin mencionar 2:35, que, junto con Losing Touch With My Mind, es uno de los temas más ‘cool’ del disco. Nuevamente, es imposible no pensar en rescatar la chupa de cuero del armario e imaginarse en un escenario haciendo el cafre. Rezuma lo que los ingleses llaman ‘swagger’, cuya traducción literal es fanfarronería, o, básicamente, peligro, actitud y chulería. Vamos, ‘rock and roll’. --Eufonía Eléctrica

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Sigur Rós - Valtari

… como agua de mayo a mediados de abril, si bien es verdad que su anterior trabajo Með Suð Í Eyrum Við Spilum Endalaust desde mi punto de vista no hacia justicia a todo lo que es y representa esta banda Valtari es toda una declaración en voz alta para volver a rompernos el alma en dos, con ese sonido tan característico que estos chicos poseen, no voy a lanzar mas palabras que desmerezcan todo lo que esta obra guarda dentro a si que sin más. Disfrutarlo! --Otro Blog Sin Futuro

Last we heard from Sigur Ros was in film form – their own epic continue→
concert film, Inni, and frontman Jonsi’s score/soundtrack for We Bought A Zoo both dropped (and wowed us) in 2011. Now they’re readying a more-audio less-visual release, a brand new LP called Valtari, their first release since 2008. But they’re not totally abandoning filmic cues – bassist Georg Holm says the record’s like “looking at an old landscape painting.”


Lo último que supimos de Sigur Rós fué de película - su propio epic concert film "Inni", y la banda sonora de Jónsi para We Bought a Zoo, ambos de 2011. Ahora preparan un más auditivo y menos visual lanzamiento, un LP llamado Valtari, su primer lanzamiento desde 2008. Sin embargo, no están abandonado totalmente la pista fílmica - el bajista Georg Holm, dice del registro que es como "mirar una pintura paisajística antigua". --Pretty Much Amazing

Sigur Rós has been putting out a distinctly ethereal brand continue→
of rock music since the late '90s, and their intense concert performances, often augmented by a backing string section, have drawn heaps of critical acclaim. Aside from an official concert recording last year, the band has been mostly silent since their last studio album, 2008's Með suð í eyrum við spilum endalaust, as its members have tended to family and individual music pursuits. Throughout its eight songs, Valtari (which translates to "steamroller") will feature more electronics than previous efforts, but Sigur Rós has made it clear that this won't be a "dance" record. In an interview with Q, the band revealed that strings and a girls' choir will be featured and that the lyrics will once again not be in English.


Sigur Rós ha estado poniendo su distintiva marca etérea a la música rock desde los años 90, y sus intensas actuaciones en conciertos, a menudo aumentadas por una sección de cuerdas, han levantado un montón de elogios de la crítica. Aparte del lanzamiento oficial de un conciertoel año pasado, la banda se ha mantenido mayormente en silencio desde su último álbum de estudio Með suð í eyrum við spilum endalaust (2008), ya que sus miembros han tendido a actividades familiares y proyectos individuales. A lo largo de sus ocho canciones, Valtari contará con más electrónica que esfuerzos anteriores, pero Sigur Rós ha dejado claro que este no será un registro "dance". Además en una entrevista con Q, la banda reveló que los arreglos de cuerdas y coros de niñas serán presentados, pero que las letras no volverán a ser en inglés. --Resident Advisor beaufer....
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Smog - 'Neath The Puke Tree

When I was younger, I always displayed a penchant for botany. So much, in fact, that I had the entire plant world broken up into three botanical classifications. There were the "things that go ouch," such as stinging nettles and briar, "things that make itch," like poison oak and poison ivy, and "things that smell bad," continue→
like the cat pee-smelling ailanthus, and the vomit-smelling, fruit-bearing female ginkgo tree.

Granted, I was working within a very limited geographical scale. The world outside the Northeastern United States undoubtedly contains many, many more prickly, poisonous, and smelly plants than I've encountered. For me, a puke tree will forever be a female ginkgo, but I get the distinct feeling that God's green earth is home to many, many more plants that smell like vomit.

When I first saw Smog's new 'Neath the Puke Tree EP, I immediately assumed that the EP's title alluded to the ginkgo. But then I looked on the back of the jewel case, and noticed that the EP was recorded in Melbourne, Australia, a place that is no doubt home to more puke-scented flora than even New York City. But that's not the only level on which I'm failing to connect to this record. For the first time in a while, I'm starting to get the feeling that Bill Callahan's instincts aren't working to his advantage-- a scary and depressing thought, considering the amazingly consistent body of work he's produced in the past decade.

'Neath the Puke Tree has a decidedly more country feel to it than Callahan's past work. And no, I don't mean "alt-country," with its twanging Telecasters and torn denim jackets. There's a serious, old-school country influence at work here, especially on the EP's opener, "I Was a Stranger". Utilizing a simple but effective motif of strummed acoustic guitar, relatively straightforward drumming, and flourishes of slide guitar, the track effectively paints a dusty picture of a sun-drenched desert that would be very much at home in modern-day western music.

Breaking slightly away from this formula, the record's second track is its standout. Barren and desolate, "Your Sweet Entrance" is classic Smog, full of vague romantic longing as expressed through Bill Callahan's claustrophobic vocals. It also contains one of the most masterfully executed weirdo chord changes I've heard in ages.

Unfortunately, at about this point, Callahan seems to have forgotten the first rule of recording sparse, guitar-driven ballads: tune the fucking thing! "A Jar of Sand" could be a great track for all I know, but I just can't get past the fact that his guitar is so painfully out of tune. I'm not sure what would be worse: if the guitar were out of tune due to general laziness, or due to a shoddy attempt at adding an "experimental" feel to the track. Either way, it's not any fun, and makes what would otherwise be a perfectly listenable couple of tracks (this and the fourth track, "Orion Obscured by Stars", are both plagued by this problem) unbearable. Yet, even with these few thoroughly frustrating tracks, 'Neath the Puke Tree manages to yank itself out of the abyss in time for its closer, the swampy "Coacheecayoo".

After having this EP on repeat play for a few hours, I'm feeling three conflicting emotions. First, I'm frustrated that Bill Callahan didn't bother tuning the damn guitar (we've established that, right?). Secondly, I'm grateful that this isn't a full-length, because even though it's at times really likable, none of the tracks have the same punch as the better of Smog's album tracks. Finally, I'm hoping that my two major gripes with this EP won't carry over to the next full-length. I mean, shit, maybe it's just really hard to find a tuning fork in Melbourne.


Cuando era más joven, siempre mostré inclinación por la botánica. Tanto que de hecho, había dividido el mundo vegetal entero en tres clasificaciones botánicas. Allí estaban las "cosas que hacen ay!", como ortigas y zarzas, "las cosas que hacen picar", como la hiedra y el roble venenoso, y "las cosas que huelen mal", como la orina de gato, y el olor a vómito de las frutas del ginkgo hembra.

Por supuesto estaba trabajando dentro de una escala geográfica muy limitada. El mundo exterior, sin duda contiene muchas plantas más espinosas, venenosas, y malolientes que las que he encontrado. Para mí, un árbol vomitivo siempre será un ginkgo hembra, pero tengo la clara sensación de que la tierra verde de Dios es el hogar de muchas, muchas otras plantas con olor a vómito.

Cuando vi por primera vez el nuevo EP de Smog, 'Neath the Puke Tree, asumí de inmediato que refería a la ginkgo. Pero entonces miré la parte posterior y da cuenta que fué grabado en Melbourne, Australia, un lugar sin duda más perfumado que inclusive la flora de la ciudad de Nueva York. Pero eso no lo único en que estoy fallando para conectar este disco. Por primera vez en mucho tiempo, estoy empezando a tener la sensación de que los instintos de Bill Callahan no están trabajando a su favor - un pensamiento aterrador y deprimente, teniendo en cuenta el sorprendentemente coherente trabajo que ha producido en la última década.

'Neath The Puke Tree es decididamente más country que trabajos pasados de Callahan. Y no, no me refiero a "alt-country", con su tañida Telecaster y denim jackets rotas. Hay una seria influencia contry old school aquí, sobre todo en la apertura, "I Was a Stranger". La utilización de un simple pero eficaz rasgueo acústico, percusión sencilla, y florituras de guitarra slide, la pista efectivamente pinta un polvoriento cuadro de un desierto bañado por el sol que sería muy a gusto en la música western actual.

Rompiendo un poco lejos de esta fórmula, la segunda pista del disco es su destacado. Seca y desierta, "Your Sweet Entrance" es un clásico de Smog, un vago anhelo romántico expresado a través de la voz claustrofóbica de Callahan. También contiene uno de los cambios de acordes más magistralmente extraño ejecutado que haya escuchado en años.

Desafortunadamente, en este punto parece haber olvidado la primera regla de grabación de balladas de guitarra: afinar la maldita cosa! "A Jar of Sand" podría ser una gran pista, pero simplemente no pude ir más allá del hecho de que la guitarra está dolorosamente fuera de tono. No estoy seguro de lo que sería peor: si la guitarra estuviera fuera de tono por pereza, o un intento de añadir algo lo-fi "experimental" a la pista. De cualquier manera, no es nada divertido, y hace lo que sería una pareja perfectamente escuchable de pistas (esta y la cuarta pista, "Orion Obscured by Stars", ambas plagadas de este problema) insoportable. Sin embargo, aun con estas pocas pistas frustrantes, 'Neath The Puke Tree da un tirón para salir del abismo a tiempo del cierre pantanoso, "Coacheecayoo".

Después de repetir este EP un par de horas, tengo tres emociones en conflicto. En primer lugar, me siento frustrado de que Bill Callahan no se molestara en afinar la puta guitarra (hemos establecido que no, cierto?). En segundo lugar, estoy agradecido de que esto no es un LP, porque a pesar de que es por momentos muy agradable, ninguno de los temas tienen el mismo impacto que la mejor de las pistas de un álbum de Smog. Por último, espero que mis dos quejas principales con este EP no se trasladen al siguiente larga duración. Quiero decir, mierda, tal vez es realmente difícil encontrar un diapasón en Melbourne. --Matt LeMay

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Juana Molina - Tres Cosas

Light, breezy, and atmospheric, Juana Molina's Tres Cosas is a sonic journey that is at once soothing and intriguing. continue→
The instrumentation is spare but effective. "Uh" glides along on acoustic guitar and electronica loops that mingle with her soft vocals to create an appealing soundscape. The Argentinian singer/songwriter fuses folk and electronica rhythms on the title track. If you don't know Spanish, it doesn't matter. But even if you do, the lyrics are not the main focus here. These 13 tracks of electronica music are not so much for dancing as they are for reflecting and relaxing. With her soft half-spoken/half-sung vocals and sonic ambience, Molina sounds like what you'd get if you mixed folk singer Suzanne Vega and Yes' Jon Anderson.


Luminoso, despreocupado y atmosférico, Tres Cosas de Juana Molina es un viaje sonoro relajante y fascinante a la vez. La instrumentación es sencilla pero eficaz. "Uh" se desliza a lo largo de guitarras acústicas y electro bucles que se mezclan con sus voces suaves para crear un paisaje sonoro atractivo. La cantautora argentina fusiona el folk y ritmos electro en la pista del título. Si no sabes español, no importa. Incluso si lo sabes, las letras no son el foco principal aquí. Estos 13 temas de electrónica no son tanto para bailar como lo son para reflexionar y relajarse. Con su voz suave y un ambiente sonoro medio hablado/medio cantado. --Amazon Customer

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Bell Gardens - Hangups Need Company

If you’re in the mood for something slow, sweet and hypnotic, you should definitely check out Bells Gardens’ new EP, Hangups Need Company. This EP includes some very pleasant and relaxing tunes, with lots of long, continuous melodies that seem to evoke that sort of beachy feeling of water or sunlight on your skin. continue→
It’s extremely easy to compare Bell Gardens to the Beach Boys; Hangups Need Company is like a 2000’s-era version of Pet Sounds with a bit more sadness thrown in. My only problem with the EP is the content of some of the more sad tracks. “End of the World” is a little over the top. Otherwise, while this EP isn’t going to blow your mind, it would make a good soundtrack for a day of chilling out in the summer.


Si estás de humor para algo lento, dulce e hipnótico, definitivamente deberías salir por lo nuevo de Bell Gardens, Hangups Need Company. Con algunos temas muy relajantes y agradables, y un montón de melodías largas y continuas que parecen evocar ese tipo de sentimiento playero de agua y luz del sol sobre la piel. Es muy fácil comparar a Bell Gardens con Beach Boys; Hangups Need Company es como una versión 2000 y algo más triste de Pet Sounds. Mi único problema con el EP es el contenido de algunas de las canciones más tristes. De todas formas, aunque este disco no va a volar tu mente, es una buena banda sonora para un día frío de verano. --WGTB

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M. Ward - A Wasteland Companion

Inspired by his increasingly itinerant lifestyle Ward set forth to create something of a musical travelogue. He explains, “Between now and when I made Hold Time there has been a lot of travelling which requires a lot of reckoning with what to leave behind and what to carry continue→
– material and otherwise – and thinking about what I want versus what I need, creatively and otherwise. I wanted to get a reflection of that on the album. It was a process of stripping away my security blanket, which is the same four walls I always record in.”

The album, consisting of 12 stunning tracks, was made with 18 musicians and recorded in eight different studios in Portland, Omaha, New York City, Los Angeles, Austin and Bristol (UK). Ward’s honey-soaked vocals, deft finger-picking, innate sense of melody and beguiling lyrics have already cemented his reputation as one of America’s true musical treasures and A Wasteland Companion features some of the finest songwriting and most striking delivery of his career. With each and every recording Ward finds new ways to make the colours of his songwriting palate sparkle and his dexterous skills as producer, arranger, guitarist and singer seem to burst into even brighter bloom on each release.



Inspirado por su cada vez más itinerante estilo de vida, Ward se propuso crear una especie de cuaderno de viaje musical. Él explica: "Entre cuando hice Hold Time y ahora, no ha habido un montón de viajes que requieran una gran cantidad de cálculos sobre que llevar y que dejar atrás - material y otras cosas - y pensando en lo que quiero en comparación con lo que necesito, creativamente y de lo otro. Quería tener una reflejo de eso en el álbum. Fué un proceso de quitar el manto de seguridad, que son las mismas cuatro paredes en las que siempre grabo"

El álbum consta de 12 pistas impresionantes, con colaboraciones de 18 músicos y grabado en ocho diferentes estudios en Portland, Omaha, New York, Los Ángeles, Austin y Bristol (Reino Unido). La voz melosa de Ward, hábil finger-picking, su sentido innato de la melodía y letras seductoras ya han cimentado su reputación como uno de los verdaderos tesoros musicales de América y A Wasteland Companion cuenta con algunas de las mejores canciones y entregas más llamativas de su carrera. Con todas y cada una de sus grabaciones Ward encuentra nuevas maneras de hacer que los colores de su composición y correctas habilidades como productor, arreglista, guitarrista y cantante parecen convertirse en una flor aún más brillante con cada lanzamiento. --Leicester Bangs


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Porcelain Raft - Gone Blind

Many aspiring indie musicians take the home-recorded path for lack of a better option; singer/songwriter Mauro Remiddi, who's spent the past year and change recording spectral indie pop as Porcelain Raft, continue→
revealed to P4Ker Ryan Dombal in last year's Rising profile that, for him, that path is a preferred aesthetic. The 37-year old London-via-Italy transplant previously did time in the little-known indie pop outfit Sunny Day Sets Fire, so he knows his way around a recording studio-- experience that, ironically, makes the tape-hissed tack more desirable for him. In his previous career in a full-band setting, he outlined:
"I started to make demos to show them, but then I suddenly realized that I liked the demos more than the final recordings... I like the idea of a work in progress."


The songs of Porcelain Raft sound far from incomplete, though; instead, on the project's proper debut EP, Gone Blind, they sound full-bodied and substantial. Composed of mastered material from Porcelain Raft's well of self-released 2010 EPs, this four-track (six on the digital version) record in advance of Remiddi's forthcoming full-length is a brief glimpse of his distanced compositional talents and stylistic breadth. Last year's gorgeously dew-dropped single "Tip of Your Tongue" owed debts to Swedish indie pop, strengthened here by the buzzing, Radio Dept.-reminiscent "I Found a Way". Mostly, though, Gone Blind elaborates on Remiddi's surprisingly close vocal resemblance to John Lennon; at times, the similarity in his inflection on certain syllables and held notes is uncanny. The comparison holds melodic water as well; you can hear remnants of Plastic Ono Band's ramble-rock moments in the haunted, bent-string jangle of the title track, while a peer within the beatific light of Remiddi's best song to date, "Dragonfly", reveals a positively gooey melody that works in the vein of Lennon's more sentimental, heart-tugging moments. The latter benefits most from the otherwise hard-to-notice remastering job that was done on these tracks, as Remiddi gently delivers a farewell kiss-off while surrounded by miles-wide guitar and shook percussion: "Whatever you were looking for/ It's not here anymore."

Gone Blind's closing track, "Talk to Me", is another beast entirely, as broken beats and clattering drone-noise shatter around Remiddi's snapped whispers of the titular phrase. It's a dark departure from the other songs' comparatively optimistic glow, and it's tempting to read the track's placement as indicative of what the future holds for Porcelain Raft. Unfortunately, there's no such future context to be found considering Gone Blind doesn't serve much purpose for folks who have spent the past year with these songs. For newcomers, though, it serves as a good starting point to Remiddi's growing catalog; the rest of us, it seems, will have to wait for his next move. Lucky for us, this stuff has staying power.


Muchos aspirantes a músicos indie toman el camino de grabaciones caseras por falta de una opción mejor, el cantante y compositor Mauro Remiddi, que el último año ha consumado un cambio espectral de grabación indie pop como Porcelain Raft, reveló a Ryan Dombal en Rising el año pasado que, para él, ese camino es su estética preferida. El Lond-italiano de 37 ya hizo tiempo en el poco conocido grupo indiepop Sunny Day Sets Fire,
por lo que conoce su camino en torno a un estudio de grabación. En su carrera previa con banda completa, subrayó: "Empecé a hacer demos para mostrarlos, pero luego me di cuenta que me gustaban más los demos que las versiones finales ... Me gusta la idea de obra en progreso. "

Las canciones de Porcelain Raft suenan lejos de incompletas, sin embargo, en su lugar, este apropiado EP debut, Gone Blind, suena con mucho más cuerpo y sustancial. Compuesto de material autoeditado en 2010, estas cuatro pistas (seis en la versión digital) registradas antes del próximo larga duración de Remiddi son un breve vistazo de sus talentos compositivos y amplitud estilística. El año pasado, el magnífico single "Tip of Your Tongue" tenía una deuda con el indie pop sueco, reforzado aquí por el zumbido, Radio Dept-reminiscente de "I Found a Way". Sin embargo, Gone Blind desarrolla un sorprendentemente cercano parecido vocal con John Lennon; a veces, la similitud en su acento sobre ciertas sílabas y notas sostenidas misteriosas.

La comparación retiene también la carga melódica, así, se puede oír remanentes de la Plastic Ono Band en las embrujadas cuerdas tintineantes de la pista del título, mientras que la mejor canción de Remiddi hasta la fecha, "Dragonfly" , revela una melodía pegajosa que funciona de manera positiva en las arterias del Lennon más sentimental. Los beneficios de este último son difíciles de notar por el trabajo de remasterización que se hizo en estos temas, donde Remiddi ofrece un suave beso de despedida,
"Todo lo que buscas / ya no está aquí ".


La pista de cierre, "Talk to Me", es otra bestia por completo, como los broken beats y estrepitosos drone-noise destruídos alrededor del susurro de la frase nominal. Es un punto de partida oscuro de otras relativamente optimistas canciones, y es tentador leer la colocación de la pista como indicio de lo que depara el futuro para Porcelain Raft. Desafortunadamente, no hay tal contexto para encontrar considerando que Gone Blind no ayuda demasiado para la gente que ha pasado el año pasado con estas canciones. Para los recién llegados, sin embargo, sirve como un buen punto de partida al creciente catálogo de Remiddi, y el resto de nosotros, al parecer, tendrá que esperar a su próximo movimiento. Por suerte para nosotros, estas cosas tiene poder de permanencia. --Larry Fitzmaurice

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The War On Drugs - Wagonwheel Blues

Este disco apareció aproximadamente en Junio de 2008 bajo el siempre asertivo sello Secretly Canadian. The War On Drugs no es la campaña impulsada por Nixon contra las drogas en 1971, sino que es el quinteto de Filadelfia liderado por Adam Granduciel en voz y guitarra. El resto del grupo lo componen Kurt Vile, Dave Hartley, Kyle Lloyd y Charlie Hall. "Wagonwhell Blues" es el primer disco de la banda, antes habían editado un EP llamado "Barrel of Batteries" (Secretly Canadian, 2008), del cual muchas canciones están presentes en Wagonwhell Blues.

¿Qué encontramos aquí? En algunas partes se lee que Wagonwhell Blues es "un debut que mete en la boca de The Jesus and Mary Chain las anfetaminas que Bob Dylan se tomaba en 1966", además de algunas comparaciones con Sonic Youth o Neil Young, entre otros. Y en realidad todo cabe en este disco, desde el inicio con la genial "Arms like boulders", la música de The War On Drugs atrapa inmediatamente. La influencia de Dylan en la voz de Granduciel es evidente (Show me the coast), aunque también está el peso de The Velvet Underground y todo el rollo psicodélico de bandas como The Fugs o 13th Floor Elevator, por nombrar algunos. Pero, además de Dylan, la voz de Granduciel parece beber de un símil más contemporáneo como lo es de Animal Collective, escuchando "Taking the farm", "Needle in your eye" o "There is no urgency", se percibe constantemente el fantasma del cuarteto de Baltimore.

Sin embargo, y aquí está la gracia de The War On Drugs, las canciones tienen un sello propio. Los sonidos no apuntan a crear esos viajes largos e indómitos de Animal Collective, tampoco recrear con nostalgia un pasado anfetamínico o dylanesco, sino que, en base estas influencias, generar canciones con buenas melodías, espaciales y directas. La complejidad y la búsqueda por sonar únicos parece no ser el norte del quinteto de Filadelfia, mientras que la honestidad y unas buenas canciones sí parece serlo. Y también uno de los mejores discos del año. --Un Color

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Thurston Moore - Psychic Hearts

Una de las aspiraciones más comunes y legitimas de todo ser humano es el de la inmortalidad. Todo hombre se escuda tras la religión, el esoterismo o la ciencia en un quizás vano intento de poder perpetuarse con respecto al infinito; y eso está bien. Pero algunos en vez de elegir la inmortalidad buscan una más perentoria, aunque incluso absurda, intemporalidad del ser y aquí Thurston Moore la alcanza en Psychic Hearts.

Sin abandonar en ningún momento todo aquello que define el ya clásico sonido Sonic Youth vemos como Moore se adentra en los confines más profundos de la psychodelia hippie aliviándola de todo posible peso técnico hasta desnudarla como adorno compositivo. Por esto mismo el disco suena intermitente, cambiante, pero con una base común; aunque pueda ir variando desde el indie rock de los segundos Sonic Youth hasta los devaneos más noise que tendrían con Yamantaka Eye todo suena uniforme por una ligera capa psychodélica. Quien busque aquí alguna clase de originalidad no podrá disfrutar del disco, aquí sólo hay un ejercicio de construcción metódica de unas formaciones fetichistas que en conjunto conforman un todo uniforme. Quizás consciente de la imposibilidad de superar el sonido de su propio grupo él se desplaza a un lado dando todo el peso dramático a las mínimas pinceladas de LSD en la música; en la imposibilidad de cerciorarse de la inmortalidad de su obra constituye algo tan antiguo y monolítico definiéndola dentro de sí que la haga reconocible en todo tiempo pasado-futuro.

Existen obras con unas resonancias tan fuertes, con unos componentes tan cargados de simbolismo, que es imposible no reconocer al instante esa potencia tras de sí. Este es el caso de Psychic Hearts un disco tan brutalmente sincero que desde su mismo título nos explicita sus intenciones; muestra con orgullo aquello sin lo que no sería nada y otros tratarían de ocultar. Y su belleza es la del fetiche que aun perdido en el tiempo sigue causando estupor en aquellos que lo ven. --The Sky Was Pink

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Lee Ranaldo - Between the Times and the Tides

El mundo de la guitarra eléctrica bien podría ser dividido entre quienes encarnan la figura de los héroes (Jimmy Page, Hendrix, Van Halen o Kirk Hammet, etc.), y aquellos que se sitúan en las antípodas como anti héroes (Lou Reed, Johnny Ramone, Robert Smith o Kurt Cobain). Sin duda alguna, la disonancia guitarrera de Sonic Youth pertenece a esta última categoría, y el 50% del bombardeo sonoro es gracias a los desplantes con que Lee Ranaldo abusa de sus Jazzmasters y Gibson Les Pauls. -- Marvin

A pesar de sentirse sumamente optimista en cuanto al futuro se refiere, Lee Ranaldo, guitarrista de la legendaria banda vanguardista neoyorkina Sonic Youth, dejó algunas frases que pueden interpretarse de manera positiva en cuanto al futuro de su banda cuando charló con la revista RS:

“Todas las bandas llegan a su final. Hemos estado juntos más tiempo del que cualquiera de nosotros jamás imaginó y mayormente ha sido un recorrido muy agradable. Todavía hay un montón de cosas que vamos a seguir haciendo. Hay toneladas y toneladas de proyectos de archivo y cosas por el estilo que aún están en marcha, así que hay muchas maneras en las que seguiremos estamos atados el uno al otro en el futuro, tanto a nivel musical como de otras maneras. Felizmente, en este momento, siento que el futuro debe sigue su curso y creo que estoy un poco agradecido de tener este otro proyecto que resultó de por sí.”


El “otro proyecto” a que se refiere Ranaldo es su primer álbum como solista, Between the Times and the Tides, en el que participaron Steve Shelley, Jim O'Rourke, Nels Cline, Alan Licht, Irwin Menkin y John Medeski. --GibsonGuitar.es

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